No hay nada más espeluznante que ver en la realidad las pesadillas soñadas por los que de alguna manera tratan de avizorar el futuro y nos anuncian algún tipo de Exterminador o de Matriz que nos destruyen o nos usan como simples baterías generadoras de energía en un mundo metálico y ajeno.
En un momento determinado escribí un ensayo en el que me atreví a pronosticar que las máquinas no podrían jugar bien al ajedrez y hace poco mi predicción mostró todo su valor cuando una computadora le ganó al campeón del mundo.
Recientemente, quizás tengo una secreta tendencia masoquista, conseguí un programa Rebel 10.0 que me restriega su ELO de 2487 y me gana aún cuando estratégicamente consiga superioridad sobre el programa.
Me descubro ante los programadores que fueron capaces de crear esa obra increíble.
En aras de cubrir mi vergüenza y reconstruir mi orgullo hecho papilla no publicaré las decenas de partidas en las que Rebel 10 me machacó, entre otras cosas porque no las archivo, sino la veintiúnica en la que jugué como nunca antes en mi vida, quizás inspirado por el Morphy que tanto admiré, o por Tahl que me deslumbró, o bajo el auspicio de mi compatriota Capablanca que se apiadó de mí.
Debo subrayar de nuevo que no juego así normalmente, que esta es la mejor partida que he jugado en mi vida, como si yo hubiera sido el Cid Campeador de la Humanidad en contra de la tiranía de los robots, o en contra de la Matriz que nos engaña. En realidad el verdadero Cid es Kasparov que se enfrenta no a mi pequeño y mísero "laptop", sino a un Cíclope gigante y que hoy en día solo logró unas tablas frente al mismo. ¡Cuánta compasión despierta en mí nuestro Campeón!
Los comentarios míos están en cursiva, lo otros son del programa. Los números entre paréntesis son las valoraciones del mismo sobre quién está mejor, si los números son positivos son a favor de la máquina, si negativos, a favor mío. Creo que las valoraciones se hacen teniendo el peón como unidad.
(Hago el sacrificio basado en el análisis estratégico de esta posición. Los dos alfiles están bloqueados y a su vez ellos inmovilizan la línea de retaguardia. El rey a su vez inmoviliza y ofrece la principal debilidad de las negras.)
(He aquí a mi juicio la falla del programa: la falta de ideas estratégicas. Es imprescindible trasladar piezas para el ala rey, en este caso el caballo.)
(Aquí comienza el ataque que consiste de dos ideas: la primera, trasladar el caballo hacia el sector de ataque; la segunda, alejar en el momento crítico la dama negra del sector del rey.)