CAPÍTULO VIII
 
 

Kresmata fue interceptada por Djazia:
 
¿Y Canildo, vieja bruja?
 
La Vieja Bruja sintió la presión mas enorme que había sentido en su vida del Arte de la Dominación. Se sintió desamparada porque todavía no había llegado a la cocina, su Sancto Sanctórum.
 
Eh..., no sé... por ahí...
 
Vaya madre que eres.
 
La jovencita la miró con detenimiento.
 
De verdad que pareces una cabrona Kacerolera...
 
Kresmata sintió un frío intenso que le congeló el alma. "Kanigua, qué clase de nuera me ha tocado."
 
¿No tienes idea por dónde anda?
 
¿Has mirado dónde Cuasicasio?
 
Los ojos de Djazia se animaron y abandonó de inmediato la estancia. "Esa amistad la cortaré. Cuasicasio es demasiado liberal y Canildito no puede mirar a ninguna otra que no sea yo", pensó la princesa.
 
Canildito en efecto se encontraba con Cuasicasio, pero no bajo lo efectos de los ejemplos liberales de su amigo, sino en la Biblioteca Secreta del Rey.
 
¿Y a qué viene tanto interés en el Bosque Salvaje de Orichuela, en las Olleras?
 
Canildito no le podía decir a su amigo la verdad, esa verdad increíble que compartía con la creadora de sus días, aunque ésta creyera lo contrario.
 
Tzarito apareció como un fantasma.
 
¡Qué susto me has dado, primo! ¿Qué es eso de aparecerse como un fantasma?
 
La Magia de las Kaceroleras es terrible musitó mirando con fijeza a Canildo. Ellas eran, son, capaces de crear seres vivos. Ellas hicieron seres de paja, de barro, de madera y crearon las Entidades y a los catánicos, y creo que también a los yenines y a los lucíferos.
 
Canildo lo miró con pureza y le preguntó:
 
¿Y eran malas?
 
¿Malas? repitió con extrañeza un Tzarcáver sumergido en los vapores etéreos del nirvana Sólo son distintas, poderosas.
 
¿Por qué hablas en presente? terció su primo Ellas fueron destruídas por los catánicos.
 
¿Todas? preguntó con una sonrisa Tzarito mirando a Canildo ¿Tú qué crees?
 
No creo que las hayan matado a todas. Es posible que también hayan sobrevivido catánicos.
 
Cuasicasio intuyó que en el ambiente había más de lo que se estaba hablando.
 
La maldad, Canildo continuó el hijo del Rey depende de quien la juzgue. Para las Kaceroleras los catánicos fueron malos. Ellas los crearon y ellos las combatieron. Para los catánicos los yenines fuimos los malos, porque rematamos a los sobrevivientes y a algunos los usamos para recetas para librarnos de las Olleras.
 
"En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color, del cristal con que se mira" trató de citar Cuasicasio, pero de inmediato hurgó: Y ¿a qué viene tanto ollerismo?
 
Tzarcáver lo miró serio, como siempre, pues nunca había aprendido a reír bien y le dijo:
 
Tú nunca tomas nada en serio. Se cifran en ti esperanzas que siempre defraudarás, no importa que la suerte del mundo descanse sobre tus hombros, sólo te importa el sexo y la buena vida.
 
Canildo se había quedado pasmado y la mirada de Cuasicasio se había tornado dura, con algo de furia en el fondo.
 
Parece que has movido tanto el monigote que se te ha trastornado el poco entendimiento que siempre has tenido contratacó.
 
Nada, absolutamente nada te importa la destrucción de tu estirpe el hijo del Rey se embalaba cada vez más y terminó gritando: Y tu padre terminará como un globo ascendiendo a los cielos y tú mientras tanto acostándote con todas las criaditas del palacio.
 
Cuasicasio se lanzó sobre Tzarcáver y éste le replicaba con similar frenesí y con ojos de loco. En menos de diez segundos se dieron mas de veinte golpes, algunos de ellos, con saña impropia de jovencitos. A los diez segundos Canildo despertó del embobamiento que le había producido la inverecunda escena que estaba presenciado sin creerlo todavía. No es que nunca hubiera presenciado una pelea de rufianes, pues como hijo de criada había asistido a peleas de tal tipo tanto de niños como de sinvergüenzas de mayor madurez, pero en la corte y sobre todo, en la familia real, no habían nunca ocurrido tales encuentros.
 
La intervención de Canildo fue breve y el colmo de la eficacia, agarró con un brazo a uno y con el otro al otro, les aplicó la torsión del Chi yong a los dos y los dejó inconsciente en un periquete. Canildo los examinó con ojos de susto sin saber qué hacer. En eso llegó Djazia.
 
¿Pero qué ha pasado aquí? ¿Qué les has hecho?
 
No les he hecho nada. Es decir..., sí,... bueno, ellos se fajaron y los separé.
 
¿Se fajaron? ¿Cómo que se fajaron?
 
Se fajaron fajándose. Se fajaron.
 
¿Por qué se fajaron? ¿Y cómo es que están medio muertos? ¿Qué les pasa?
 
Canildito no sabía explicar muy bien lo ocurrido, pero lo intentó.
 
¡Pero qué cosa mas absurda! ¿Qué insecto les habrá picado a los dos? se extrañó Djazia.
 
Canildito se molestó por fin.
 
Djazia, déjate ya de preguntas. Hay que hacer algo.
 
La heredera cayó en cuenta de lo que había olvidado.
 
Mi hijito, lo tuyo sí que no tiene nombre. Llegaste y no me fuiste a ver. ¡Cómo te extrañé!
 
La muchacha se le encimó apretándolo y acariciándolo.
 
¡Djazia! el grito paralizó a la jovencita ¡Estáte quieta, caramba! ¡Hay que hacer algo por ellos!
 
La joven miró a los cuerpos caídos.
 
¿Tú los puedes revivir?
 
Sí y si no te apuras van a revivir por sí mismos.
 
La princesa sacó una cartera de algún lugar del enorme vestido que llevaba puesto y de ella extrajo unos productos y se los empezó a aplicar a los muchachos, los que milagrosamente empezaron a mejorar su aspecto.
 
No sabía que eras tan eficiente comentó Canildo admirado.
 
La muchacha hizo un gesto para quitarle importancia a lo que hacía. Al final Canildo exclamó:
 
Caray, si lucen mejor que antes, ¿Los puedo despertar ya?
 
Sí, ya acabé.
 
Canildo los despertó y entonces asistió a una de las escenas mas inolvidables de su vida. Aunque el aspecto de ambos muchachos era completamente normal, ambos se quejaban por la intensidad de los dolores, por chichones y tumuraciones invisibles.
 
¿Qué cura tú les hiciste, Djazia?
 
¿Cura? No los curé. Les apliqué maquillaje hipta para que nadie pueda verles el aspecto real que tienen. Si se mueren serán los muertos más rozagantes de la existencia. Les puse lo mejor que tengo y de la mejor manera. No podían ir por ahí, así como estaban, sobre todo porque me imagino que no querrán que nadie se entere.
 
Resultaba cómico observar como los dos se miraban en un espejo que les había facilitado la princesa quejándose de cosas que ninguno veía.
 
Canildo se echó a reír con ganas y al poco rato lo hizo Cuasicasio, mientras Tzarito decía:
 
No le veo la gracia a esto.
 
Y más ganas de reír le entraban a los otros dos, hasta que al hijo del Rey no le quedó otra alternativa que sonreír. Djazia estaba indignada y sin decir una palabra abandonó la biblioteca.
 
En realidad el trabajo de ella fue efectivo en el sentido de que nadie se pudo enterar de nada.
 
Y la golpiza mutua no enemistó a los muchachos, aunque Tzarito se juró a sí mismo, que tenía que dedicarle mayor tiempo al estudio del Chi yong, la técnica que les había aplicado Canildo. Este último tomó la decisión de leer algún texto de medicina.
 
Kresmata creía que Canildito no recordaba lo ocurrido cuando lo volvió a vomitar, pero como siempre le ocurría en todo a las Olleras, sus productos ofrecían, después de creados, una independencia que era el mejor logro de la magia Primordial, pero que a las Abuelas les mortificaba en grado sumo. Según un notable historiador, Alcides "Codos que hablan", así les había ocurrido con los hombres de paja, que les dio por introducirse en el desierto de Iguana y no quedó uno para contarlo. Después crearon a los hombres de madera, pero resultaron muy irascibles y a pesar de la prohibición de las Olleras les encantaba jugar con candela, con el resultado que es natural que se produzca de esa combinación. Hay que aclarar, según Alcides, que una notable Ollera, Notaria, siempre protestó el uso de la gasolina en la receta que dio origen a tal generación. Es posible que algunos de ellos sobrevivieran hasta la aparición de los lucíferos ¡los descendientes de Lucy?, pero la crudeza de la Edad de Hielo estaba decididamente en su contra alimentando la necesidad de candela de los lucíferos, sus hasta entonces amigos.
 
No se sabe si se salvó algún hombre de roca de la furia de la Kaceroleras al darse cuenta de la lentitud y terquedad de su creación. De los hombres creados de los excrementos de Cirnelda no se sabe mucho, sobre todo por la cualidad mimética para mezclarse entre todo tipo de seres y por la de hacer mutis cuando las cosas se atorbellinan y se hunden.
 
Dice Alcides, en contra de lo aceptado por muchos, que los yenines fueron los primeros seres que capturaron a una Kacerolera, y que la venganza de éstas fue terrible, pues los hicieron degenerar y nacieron los hiptas, los merlos y las orcas y los hicieron pelear entre ellos. Un detalle que le quita veracidad a esta versión es que nadie tiene que echar a pelear a criaturas dadas por naturaleza a tal oficio.
 
En contra de lo afirmado por Kresmata y otros, cuenta "Codos que hablan" que a pesar de todos estos fracasos las Olleras cocinaron un nuevo ser y pensaron haber resuelto el problema al quitar de la receta la capacidad de reproducirse: Catán. Pero éste se robó la receta y creó un ceremillar de catánicos, nació la guerra y el cambio de Era con la destrucción de los catánicos y de las Kaceroleras.
 
Canildo recordaba todo lo ocurrido en el Bosque con Kresmata y estaba aterrorizado. No podía asimilar que él no fuese como sus amiguitos, que si alguien conocía su procedencia sería el fin de todo. Por eso no había querido encontrarse con Djazia, pues era difícil esconder algo a la perspicacia de la princesa, y también porque quería consultar dos libros en la Biblioteca del Rey: uno sobre las Kaceroleras, y el otro sobre la Rebeldía, el Arte opuesto al de la Dominación. Cuasicasio anunció que se retiraba y Canildo dijo que seguiría estudiando. Tzarito le dijo que regresaría de inmediato y así lo hizo con un libro abrazado casi con amor.
 
Toma Canildo, pero ante que lo leas, dos consejos. El primero es que la historia del universo es la lucha entre Zabastán y Kanigua. Y el segundo, que siempre el Hijo es rebelde.
 
Canildito nunca entendía a derechas lo que quería decir Tzarcáver, ni a izquierdas. En realidad nadie lo entendía la primera vez y, muchos, ni la última. Pero el libro era nada menos que el Arte de la Rebeldía de Luz Bella. ¿Qué magia utilizaba el hijo del Rey? ¿Sería un iluminado?
 
 

*    *         *
 
 

En la supersecreta reunión participaban los jefes de las diez tribus, un asesor extranjero vestido de incógnito, y el príncipe Darnelio, hijo del Rey Nabuco. Éste último, de rostro panorámico con ojos pequeños aromatizados con un delicada expresión de víbora rabiosa, dio inicio al conciábulo.
 
Les ruego eliminemos por esta vez el tratamiento protocolar dada la premura e importancia de lo que trataremos. ¿Estamos de acuerdo?
 
Algunos dijeron que sí, otros asintieron con la cabeza y algunos no se expresaron, por lo que Nabuco continuó:
 
Este señor que está a mi lado representa la potencia extranjera que ha apoyado hasta el momento al genocida de Utzabora.
 
El interés se desbordó en algunas exclamaciones de repulsa, de protesta y de simple interés redoblado.
 
Creo que es positivo que ellos sepan que la comunidad yenina no acepta el status quo impuesto por el genocida y que estamos dispuestos a todo para castigar al culpable, aunque conlleve a una guerra.
 
Todos quisieron hablar al mismo tiempo.
 
¡No podemos dejar impune el crimen de liquidar un pueblo entero! casi gritó el Rey de los Ulotas.
 
¡El villano y sus seguidores tienen que morir tres veces y ni así pagan lo que hicieron! ¡Blancos incluidos! gritó el más Buag de los Buag.
 
¡Sólo deben sobrevivir estas diez tribus! ¡Los Exenos deben morir! bramó el Rey de los Ñagüe.
 
Nabuco pasó trabajo para restablecer la calma, después que se había demostrado la veracidad de lo que había afirmado.
 
El invitado extranjero contribuyó a establecer un clima de análisis cuando preguntó:
 
¿Alguien sabe por qué Utzabora eliminó a todos los Machihuerteños y también a casi todos los astrólogos, astrólogos yenines se entiende?
 
Un silencio de muerte se extendió por el salón, hasta que Nabuco se decidió a hablar.
 
Yo diré por qué y después de una breve pausa. Terencio Machihuerta planeaba el asesinato de la familia real para hacerse con el trono yenín...
 
¡Eso no justifica esa matanza! aulló el Ulota.
 
¿Y cómo es que ustedes estaban tan bien enterados? expresó con veneno Villaloca, el Rey de los Fricos.
 
Nabuco se volvió hacia Villaloca y le dedicó la exclusiva de una sonrisa asesina, mientras le contestaba:
 
Porque nosotros participábamos en el complot.
 
Villaloca le contestó con una sonrisa de cuerpo entero:
 
Los heremitas siempre tan ansiosos por el poder. Acuérdense que corrompe.
 
El extranjero intervino diciendo:
 
Utzabora hizo lo que hizo porque vio un Cambio de Era en un equipo nuevo inventado por Asper, el Destinium. No sólo vio la pérdida del poder de la tribu Exena, sino la pérdida del poder de los yenines, e incluso de la vida de la mayoría de ustedes. Trató entonces de cambiar el destino introduciendo algo tan grande en los acontecimientos que no pudiera cumplirse lo que había visto.
 
Mas que las palabras del odiado y temido extranjero que no era otro que Tomás, el Embajador de los Magos Blancos, lo que los aleló fue el asentimiento constante de Nabuco.
 
Perdone, mi viejito le dijo Villaloca, lo que no entiendo es porque los buenos de los blanquitos, viendo que nos destimbalaríamos nosotros los negritos, se muestran tan solícitos defendiendo nuestros fondillitos.
 
Tomás le contestó con sorna:
 
Desde luego que si los blanquitos saliéramos incólumes o ganando en este Cambio de Era, nos importaría un bledito el culito de los brujitos, pero lo que se ha visto no nos es agradablito tampoquito.
 
A pesar de los pesares algunos asistentes se sonrieron.
 
El Rey de los Troglo, preguntó:
 
¿Y por qué liquidó a todos los astrólogos?
 
Nabuco miró a Tomás y le preguntó:
 
¿Lograste averiguar por qué?
 
Cuando le hablé del asunto a Utzabora él me dijo que no quería saber el resultado de lo que había hecho, porque no podía hacer más, pero pienso que habían razones personales que no me dijo.
 
Vio algo relacionado con su hija, debe haber sido su hija intervino Nabuco.
 
Darnelio con asombro en su profunda voz le preguntó a su padre:
 
¿Y por qué afirmas eso?
 
Porque conozco muy bien al tirano. Su hija y su hermano son las únicas personas que realmente le interesan un poco, porque no creo que quiera mucho al hijo varón que tiene, que parece medio chiflado. Su hermano le es fiel hasta la muerte. No lo creo capaz de hacer algo que pueda molestar a su hermano..., pero su hija... Es una niña egoísta, caprichosa, imperativa... ¿Cómo es posible que haya obligado al padre a elevar al hijo de la cocinera a Príncipe?
 
¡No me digan! Caramba, de lo que se entera uno, después dicen que soy el chismoso intervino Villaloca fingiendo sorpresa.
 
Hay una cosa muy curiosa en este hijo de cocinera agregó el Príncipe Darnelio y es que, en efecto, todo este lío comenzó por él.
 
Carimbio expresó extrañado:
 
Ustedes me habían informado que un discípulo de Asper, el astrólogo real, había sentado, sin ser autorizado a ello, a alguien de la corte en el Destinium, el equipo que había inventado Asper, y que de esa acción se había desprendido todo lo demás.
 
Sí, querido intervino con sorna Villaloca, pero nuestros anfitriones olvidaron mencionar que el que fue sentado en la sillita fue el hijo de la cocinera, por cierto que se llama Canildo, y que casualidad, en el idioma primario se pronuncia "Tsanildo", que significa "el que sana al mundo". ¿No es así, amiguitos?
 
Tanto Nabuco como Darnelio estaban sorprendidos de que el odioso Rey de los fricos tuviera tanta información sobre lo que se había guardado tan en secreto.
 
¡Ay, pero no pongan esa cara! Lo que sí no sé para qué ustedes le hicieron llegar a Utzabora la noticia de que tenían a Padiota y dirigiéndose a los demás que estaban hipnotizados por el protagonismo del afeminado pero cruelísimo Villaloca. Este muchacho, Padiota, fue el discípulo de Asper que colocó a Canildo o Tsanildo, como gusten, en el Destinium, fue el primero en ver el Cambio de Era.
 
¡Carajo! exclamó Berzón ¿Y que ve el tal Padiota en estos momentos?
 
Nabuco se aclaró la voz y contestó:
 
Nuestro querido amigo Villaloca le dirigió una sonrisa débil al Rey Frico, quien contestó con la sonrisa torcida que le era característica se ha simplemente adelantado a lo que queríamos informarle. En efecto, la noticia que dimos en la falsa reunión espiada por Caretio sobre que teníamos a Padiota no era un falso señuelo, sino que era cierta y planeada para tranquilizar al Tirano con un augurio de peso. Debemos informar que si bien el peligro de Cambio de Era no se ha evitado por completo, sí ha sido alterado por las acciones de Utzabora. Hay que reconocer que el genocidio que cometió, por la enormidad del hecho, ha abierto la posibilidad de evitar o al menos demorar el próximo cambio de la historia. Padiota señala además que es inevitable la desaparición de Utzabora, pero dice que cualquier exceso puede precipitar en avalancha los acontecimientos.
 
El Rey de los Ponchi preguntó diciendo:
 
Nada de mar de sangre..., nada de masacre. Es lo que creo entender.
 
Ñañita nada más satirizó Villaloca El cabrón de Utzi movilizará sus ejércitos y nosotros no le podemos hacer ñañita.
 
Tenemos información de que el pueblo Exeno está simplemente aterrorizado informó con su voz profunda Darnelio y que no está de acuerdo con la masacre ordenada por el tirano. No hay rebelión interna, pero no creo que estén dispuestos a perecer para salvar a Utzabora.
 
¿Entonces no daremos un escarmiento? preguntó con obstinación el Rey Ulota. Sólo podemos tocar con el pétalo de una rosa al Rey Exeno.
 
Por el contrario intervino Nabuco, los designios astrales recomiendan la destrucción total de la dirección exena. No sólo de la familia real, con la excepción de uno de los dos hijos, sino de todos los jefes, y además, del tal Canildo y de su madre.
 
¿Con una excepción? intervino por primera vez Felonia, la Reina de los Cuaqui.
 
Nabuco sopesó la contesta mirando con gentileza a Felonia, que era la decana de los reyes presentes:
 
Mi Reina, debemos pensar en la sucesión del trono Exeno, y en la sucesión del reinado Yenín, ya que estamos hablando de operaciones limitadas y de caminar por el borde de un abismo.
 
Zabastán sabe aseguró Felonia que he sido fiel al poder Exeno, pero no es perdonable lo que han hecho contra la nación yenina. No podemos perdonar a los responsables de esa matanza y debemos de resucitar a la tribu Machihuerteña. Doy abrigo en mis tierras a Roque Machihuerta con su familia, así como a otros sobrevivientes que he ido rescatando poco a poco. Roque, o mejor dicho, la esposa de Roque, Bellota, es la mas cercana que hay en mis tierras a la familia real del finado Terencio. Pienso que se debe reconstituir ese clan y Bellota y Roque u otros con mayor abolengo deben ser reconocidos como los nuevos Reyes del nuevo clan Machihuerta.
 
Hubo murmullos y asentimientos totales. La Reina de los Transi, una bella joven con bigote y nariz pinochesca, dijo:
 
En un lugar secreto le he dado asilo a unas dos docenas de machihuerteños.
 
Algunos otros agregaron cosas similares y entonces Nabuco intervino:
 
Creo que las Reinas de Cuaquia y Transia deben de encargarse de la coordinación de las tareas relacionadas con el resurgimiento del clan Machihuerta, pero lo esencial estriba en que decidamos cómo destruimos el poder de Utzabora, qué clan sustituirá al Exeno en el poder yenín, y quién será el nuevo Rey yenín.
 
Querido agregó con su malicia acostumbrada Villita, si ya todo está decidido por la lógica aplastante de los hechos: lo destruimos en ocasión de la ceremonia en que reconoceremos la sucesión de la princesa Djazia, delante de todos los asistentes que vendrán del mundo entero; el clan exeno debe ser sustituido por el que le sigue en fuerza y número, y ese es el clan tuyo, Nabuco, el heremita; y el nuevo Rey, ¿quién mejor que tú?
 
 

*    *         *
 
 

Caretio, ojeras con nombre, trataba de adivinar hasta dónde era cierta la tranquilidad del Rey Yenín. "No creo que sea sincera su postura. Quizá hay algo de resignación, de un hice todo lo que pude."
 
Ningún informe era cierto.
 
Nadie decía la verdad completa, siempre ocultaban algo, quizás lo más importante.
 
Todos ocultaban los hechos en una enorme conspiración.
 
"Ninguno de los jefes quiere reconocer la realidad."
 
Él lo sabía desde que Utzabora le había informado de su Plan "Profilaxis".
 
Él lo sabía.
 
Pero no podía negarse. Le hubiera costado la vida.
 
En este instante vio claro el destino que le esperaba.
 
"Todos moriremos pronto. Cuando menos todos los dirigentes del clan...", pensó en su esposa, en sus hijos, en su familia y se estremeció. "Ojalá no hagan con nosotros lo que Utzi hizo con los Machihuerta."
 
Caretio, el Jefe de los Servicios de Inteligencia, era el único de los dirigentes del clan que sentía el enorme vacío que rodeaba a todos los Exenos. "No sabemos mas de los que los demás quieren que sepamos. Y Utzi se ha encaprichado en secuestrar a Padiota. ¿No le bastó lo que ocurrió con Asper? ¿Para eso querrá sondear de nuevo el futuro? ¿De qué sirve saber lo que ocurrirá? Sufrir dos veces las cosas. Padiota, Padiota, tu vida no vale un comino."
 
El aleteo del Búho.
 
El croar del Sapo.
 
En las tierras de los exenos también existe un gran vacío. La Capital de Exenia, Urfalia, estaba desconectada de lo que se pensaba en Grandia, o en Fresa, o en Xaca. "Y este castillo no sólo está en las afueras de Urfalia, sino que tampoco se comunica con nadie, ni siquiera con Urfalia. ¡Zabastán, qué solos estamos! Me cuesta aceptar que nuestro propio pueblo nos vuelva la espalda. Y si a mí me es difícil aceptar esta soledad, más nadie la aceptará y mucho menos el Rey, que sueña con una resistencia final de hasta el último hombre y 'lucharemos casa por casa', qué tontería, qué ceguera la de Utzi: él espera que todos los exenos perezcan para defender su locura. Los exenos lucharán para defenderse a sí mismos, pero no moverán un dedo para defenderlo a él."
 
Por un momento la fortaleza exena lo animó. "En verdad que aún defendiendo tan sólo su propio pellejo somos fuertes." Su cerebro le tendía trampas lingüísticas y luego emocionales. "Las conspiraciones siempre han envuelto a una o dos pueblos. Somos mas fuertes que los Heremitas y que los Cuaqui juntos. Por otra parte, los Cuaqui siempre nos han sido fieles. Son nuestro aliados naturales. La Reina Felonia no es tan sólo prima de nuestro Rey, sino su amiga. Quizá los Heremitas recibieran la ayuda de los Ulotas. El Rey Ulota odia a nuestro Rey. Bueno, él nos odia a todos. Bueno, ese odia a todo el mundo. Hay que echarle un ojo a este Ulota y sobre todo, a los Heremitas."
 
Caretio recordó los enormes esfuerzos de inteligencia que había hecho para descubrir el por qué de la intransigencia de este Rey hasta que había descubierto en el fondillo del Rey ulota la explicación de tal conducta irascible. "¿Quién se iba a imaginar que eran las hemorroides?" Pero él lo había descubierto todo. Él siempre llegaba al fondo del asunto, aunque estuviera muy oculto.
 
El Rey Nabuco le preocupaba. "¡Cómo sabe el viejo ese! Y el Príncipe Darnelio..." Los informes sobre Darnelio lo mostraban como un hombre astuto, ambicioso, sádico y enérgico, pero de exterior tranquilo y suave, con una voz de locutor de ceremonias. "Un hombre peligrosísimo." Tuvo un escalofrío. Si Caretio fuera el Rey ordenaría su ejecución de inmediato. Este hombre le metía miedo y no sabía por qué. "Quizás sea un trauma de pequeño que tengo. Caramba..., mi padre tenía una voz así."
 
 

*    *    *
 
 

Padiota se sentó en sus habitaciones en el Castillo de Nizán y empezó a temblar como una hoja. Acababa de sentar a Darnelio en el sillón del Destinium que recién había terminado de fabricar. Y había visto el nuevo futuro... El Rey Nabuco también lo había visto, pero Padiota había nublado determinadas partes. Tendría que esperar a que fuera mas tarde.
 
Cuando había sentado a Canildo su conocimiento del Destinium era muy inferior al que poseía en estos momentos, después de haber construido uno pasando mas de mil trabajos por la falta de información adecuada, pues la astrología yenina había sido desarrollada y monopolizada por la corona exenia durante muchos años. Sólo el haber colaborado con Asper en la construcción del aparato le había hecho posible la empresa.
 
Una vez llegada la hora que esperaba salió de su cuarto y entró en las habitaciones donde él había improvisado un laboratorio de astrología yenina. Tanto Nabuco como Darnelio habían cometido el error de no restringirle el acceso después del éxito y por ello los guardianes del pasillo se habían limitado a observarlo.
 
Se acercó al Plato y comenzó a revivir la imagen previamente congelada, pues Padiota había mejorado el diseño anterior. Y vio lo que mostraba:

>El Rey de los Ponchi les resumió con tranquilidad lo que habían acordado tras varias reuniones:
 
>Queridos Reyes: Hemos acordado la destrucción de la actual dirigencia exena alrededor de la fecha de promulgación de la Heredera. Hemos acordado que el próximo Rey será el Príncipe Darnelio y que la punta de lanza militar estará formada por los pueblos heremita y cuaqui, pero todos ustedes saben que si algo de esto es conocido todo el asunto puede fracasar y todos estaremos en peligro.
 
>¿Estás insinuando que alguno de nosotros puede traicionarnos? preguntó el Rey de los Ulota, enojado como siempre.
 
>Aunque ya los reunidos en esta mesa formamos un número grande para una conspiración, por lo que además respaldo lo dicho sobre que no ampliemos el número de los que saben, cada uno por nuestra cuenta, el hecho al que me refiero es otro. Le di asilo secreto a Nássarin, un astrólogo, y supongo que además de Padiota, recibido por el Rey Nabuco, deben de haber otros... y miró alrededor para encontrarse rostros que nada mostraban.
 
>¿Quieres insinuar que a través de algún astrólogo Utzabora pudiera descubrirnos?
 
>Señores, ¿cómo comenzó todo? A través de la astrología yenina, vaya, de la astrología exena, a través del tal Padiota. La mayor idiotez del Rey Exeno fue cesantear a todos sus astrólogos, pues se quedó sin esa posibilidad y, a mi juicio, la estabilidad del poder Exeno se debía en gran parte al monopolio de esta rama, ustedes saben que me refiero a la yenina, no al saber vulgar sobre la relación de los astros con la personalidad. Pues bien, en esto el Rey Exeno mostró una enorme inconsecuencia, pues si bien descabezó a los astrólogos de Urfalia, no se molestó en sistematizar su decisión a todo el reino exeno y mucho menos a los que deambulaban en otras partes y la pregunta es: ¿y si se le ocurre volver a otear el futuro?
>Hubo un silencio de miradas apreciativas. Darnelio estaba furioso, aunque no lo dejaba traslucir. ¿Cómo él iba a perder ese poder cuando fuera el nuevo Rey Yenín, el nuevo Rey del mundo? Pero, por la parte que le dolía, como jefe de la conspiración sabía que su cabeza, la de su padre, y quizás hasta la de su clan entero estaban en juego, si en un nuevo gesto de desesperación Utzabora volvía a hacer de las suyas.
 
>Querido Darnelio la voz melosa de Villaloca lo hizo sobresaltar, sé que esto te tiene que doler como futuro Rey Yenín, pero para llegar a serlo es necesario hacer ciertos sacrificios, y me parece que éste es uno de ellos. Yo mismo tengo al guanajo de Zerpicón que vino temblando a mi trono y gritando "¡Piedad!, ¡piedad!, misericordia, mi Rey", y en aquel momento mi corazoncito se llenó de compasión por el pobrecito apestoso viejo indigno, pero que le vamos a hacer y sonrió mas torcidamente aún si cabe, los deberes reales son así. Hay que preservar el pescuecito.
 
>Varios reyes asintieron y Darnelio, aunque pensando preservar en secreto la vida de Padiota, dijo:
 
>La seguridad nuestra está por arriba de todo, se debe hacer extensiva la cesantía dictada por el Tirano a todos los sobrevivientes.
 
>Todos asintieron, menos Villaloca, que volvió a hablar:
 
>Es una lástima que no te pueda obedecer, Darni.
 
>A pesar de sí, el cuello se le enrojeció a Darnelio.
 
>Y ¿por qué, Villita? se había logrado reponer el Príncipe.
 
>Porque ya lo cesanteé por mi cuenta.
 
>El Rey de los Buag reventó a carcajadas y otros se rieron o del "chiste" de Villa o de la reacción del Buag.
 
>El Rey de los Vallaqui intervino:
 
>Nadie ha hablado aquí de algo sumamente importante. Durante el reinado del Tirano los Guardianes de las Entidades han sido guardianes de pacotilla y eso le permitió a Utzabora desoir al Consejo del Reino, a nosotros. Creo que ha llegado la hora de nombrar un Guardián verdadero que responda a nuestros intereses.  
 
>Nabuco se sintió molesto, pensando en que ya se quería poner una limitación al poder de su hijo y dijo:
 
>Como tenemos el poder de nombrar al Guardián siempre podemos nombrar uno de los nuestros, alguien que juegue su papel hasta que se lo coman.
 
>O lo maten continuó el Rey de los Vallaqui. Pero no podemos permitir que en la hora final intervengan las Entidades, si estamos tratando de evitar la violencia de un cambio de Era.
 
>Si las cosas se hacen bien intervino Darnelio el Tirano Utzabora no tendrá la oportunidad de conjurar a Catania.
 
>Y si las cosas salen mal intervino el Rey de los Ñagüe asistiremos a la toma del poder por parte del Santuario.
 
>La mención no pudo ser mas oportuna.
 
>Darnelio miró a su padre al mismo tiempo que Nabuco lo miraba a él.
 
>Es cierto que es un aspecto consintió Darnelio, sobre todo por el hecho de que él no estaba apadrinado, aunque lo estuviera su padre que debemos considerar cuidadosamente.
 
>Lo que ha indicado el Rey de los Vallaqui intervino majestuosamente Felonia es muy oportuno. Debemos de reconstruir la época gloriosa del reinado exeno, cuando todos los reyes estábamos apadrinados y existía un guardián del Santuario que tenía a las bestias bajo control. La falta de tal personaje fue lo que permitió a Utzabora convertirse en el asesino de todo un pueblo y que seamos tan pocos los apadrinados. Cuando estaba vivo el Rey Terencio éramos seis los apadrinados, ahora de doce reyes sólo cuatro lo estamos. Esta es sin duda la cifra mas baja de la Era Yenina.
 
>La Reina de Transia lamentó llamar la atención sobre su nariz, pero aún tenía un complejo mayor: quedarse sin saber.
 
>¿Quién es ese apadrinado que no es Rey?
 
>Mujer exclamó con enorme orgullo el Rey de los Buag, ¿cómo es que no lo sabes? Es el Eminente Padre de la Orden Zabastánica Arihmánn de los Buag.
 
>¡Buag! exclamó la Reina de los Transi sin querer.
 
>El Buag hizo por levantarse, pero el gesto similar de Nabuco, que presidía la reunión, lo hizo sentarse de nuevo.
 
>¿Tiene la distinguida Reina de los Transi algo en contra de los Buag! casi bramó Nabuco.
 
>La mujer del hermoso apéndice nasal sabía que la había metido donde no se debe y la sacó con la elegancia de un elefante en estampida.
 
>No..., mi muy epónimo Nabuco, mi queridísimo Rey de los Buag, fue un Buag involuntario, lleno de una sorpresa tremenda, porque no me podía imaginar que un pueblo así..., este, tan pequeño..., pero eso sí tan..., digamos tan..., tan... Buag...
 
>En efecto acudió en su ayuda Felonia para que la importantísima reunión no finalizara trágicamente tan valeroso, tan en su fuerza, tan Buag. ¿No es así, mi Reina Pillota?
 
>En efecto repitió la Transi que no hubiera en modo alguno querido llamar la atención sobre sí Excusen cualquier malentendido.
 
>El Rey de los Buag dejó de mirar a la Reina de los Transi y miró con fijeza a Nabuco.
 
>Caramba intervino el Rey de los Troglo, vayamos a lo que interesa. Quiero manifestar mi total apoyo a lo dicho por el Rey de los Vallaqui y reafirmado por la Reina Felonia. Necesitamos un verdadero Guardián, no un bocadillo para los Seres y lo ideal para ese puesto es un apadrinado, por lo que propongo a ese Padre para que sea el próximo Guardián.
 
>¿Y querrá ese Padre un trabajo tan riesgoso? preguntó con sorna el Rey Nabuco.
 
>Permítanme llevarle esa embajada al Gran Padre. Yo trataría de convencerlo pidió Felonia.
 
Al llegar a esta imagen, Padiota removió el Plato para seguir el curso general de los acontecimientos. Luego volvió hacia atrás para buscar su destino personal, lo que era muy difícil porque él no intervenía como figura principal en los destinos históricos. Y desde el Plato unas mandíbulas cocodrilescas surgieron para masticarlo vivo. Por poco se muere del susto, porque él había perfeccionado el Plato y las imágenes eran tridimensionales. También le podía plantear situaciones hipotéticas. Manipuló el Plato para averiguar qué le sucedería si se salvaba de esas mandíbulas y entonces una serpiente gigantesca saltó del Plato para engullirlo, y volvió a manipular el Plato y un dragón que lo miraba fijamente le lanzó una llamarada de fuego que lo consumía. ¡Por Zabastán! ¡Qué era esto? Y al analizar las líneas se dio cuenta que estaba atrapado en un remolino temporal. Y empezó a buscar en el Plato mientras los rescoldos que mantenían viva la imagen se iban apagando, ¿qué podía eliminar o destruir ese remolino? Pudo obtener una respuesta, no era un qué, era un quién. ¿Quién, por Zabastán, era capaz de sacarlo de ese remolino? Y entre los rescoldos obtuvo una respuesta: el Orlún, el Mago de la Luna. Entonces el Plato murió.
 
Con prisa súbita procedió a desarmarlo y a destruirlo metódicamente.
 
No tenía una cabrona idea de quién era ni dónde se encontraba ese salvador entrevisto, pero tenía que encontrarlo. Era el único que podía substraerlo de esa cadena de mandíbulas gigantescas, horribles colmillos, muertes devoradas, que era lo único que le esperaba en el futuro, si se salvaba de la primera: la mandíbula cocodrilesca de Utzabora.
 
Había previsto un escape y empezó a cumplir el plan que se había trazado. El único pequeño inconveniente de su plan era que no sabía a dónde ir después que se fugara del Castillo del Rey Heremita.
 
Pero cualquier sitio sería bueno con tal de que lo alejasen de Urfalia, pues, con ingratitud inexplicable, no extrañaba en lo absoluto la corte exena, ni a Utzi.
 
 

*    *    *
 
 

Caretio, disfrazado, junto con dos miembros del Servicio de Inteligencia. tomaba un delicioso jugo de chinches en las afueras del Palacio Real en Nizán, la capital de Heremia. Ya el mercado comenzaba a tener su movimiento, que poco después se tornaría torbellinesco.
 
Era imposible hacer algo.
 
Los contactos que se tenían en el interior eran traidores a la traición.
 
Había mucho movimiento extraño por doquier. Mercaderes o viajantes o Zabastán sabe quiénes de Zabastán sabe dónde. ¿Cómo creería Utzabora que sería posible secuestrar a Padiota?
 
Había comprobado en esta salida incógnita, disfrazados de mercaderes Cuaqui, el mal ambiente contra los exenos. ¿Pero quién se lo decía a Utzi? Desde luego que él, no.
 
Aquel joven de ojos atormentados lo miró al rostro y se le quedó mirando al sombrero o a la pluma que lo coronaba. Caretio pensó en la posibilidad que su disfraz tuviese algún detalle erróneo; es decir, las piezas añadidas al batilongo, pero eso no era posible, porque toda la ropa eran en realidad cuaqui. El joven zambo reinició la marcha y fue entonces que cayó en cuenta sobre la identidad del joven: ¡Padiota! ¡Era Padiota! Movilizó a sus hombres tras el joven, pero éste, en un abrir y cerrar de ojos, a despecho de sus piernas, se hizo humo.
 
Pronto los signos oficiales de una búsqueda confirmaron la impresión de Caretio: de alguna forma Padiota se había fugado, y una oportunidad como ésta no podía ser desperdiciada.
 
 

*    *    *
 
 
¡

El muy idiota! gritó Darnelio ¿En dónde va a estar mejor? Él sabe cómo lo busca el Rey Exeno y qué puede esperar de él.
 
Creo, hijo mío, que el idiota de Padiota se ha puesto él mismo la soga al cuello.
 
El Príncipe reflexionó durante unos momentos lo dicho por Nabuco.
 
Pensaba preservarlo para cuando yo reinara, aunque sabía el peligro que representa, pero después de esto...
 
Después de esto, Darnelio, hay que eliminarlo. Mira de lo que fue capaz ya una vez el tirano Utzabora.
 
Sí, hay que capturarlo y eliminarlo de inmediato.