CAPÍTULO XII
 
 

Ay, Kresmata, qué feliz soy dijo Nichi, que aún dentro de la carroza conservaba el velo, aunque estaban ellas solas, pues Djazia había preferido regresar en la de Kichora.
 
¿Por qué? le preguntó Kresmata.
 
Porque todo salió bien. Todos pasaron bien la prueba.
 
Bien la pasó Djazia. Y tú dirás que estás feliz, pero la voz es triste. ¿Qué te ocurre mi tizoncito?
 
Nicho sonrió.
 
Que no te oiga nadie.
 
La cocinera no dijo nada y la Reina continuó:
 
¿Cuál será el sentido de la vida?
 
Kresmata puso expresión de no haber entendido nada.
 
Sí, mi viejita. Me refiero a que una tiene hijos, cree que la felicidad la van a traer ellos y resulta que las más de las veces lo que traen son dolores y penas. Mira a mis dos hijos. Tienen el mundo a sus pies y no son felices, ni siquiera Djazia, y no me traen la felicidad a mí.
 
No sé qué dices, porque dentro de poco el mundo reconocerá a tu hija como la próxima Reina del Mundo.
 
Eso no es lo importante. Lo importante es cómo se es y mi hija no puede ser feliz como es. No sé explicarlo, pero ella no se detiene ante nada, ante nadie y eso levanta el odio de los demás. A ella no le importa nada su hermano, ni su primo, ni creo que yo misma. Siempre tendió a imitar a Utzabora.
 
Mira, entiendo mucho de recetas y una echa de esto y de lo otro y espera que el plato salga de esta otra forma y al final siempre hay un gusto que sorprende, una especie que sobresale y una ni se explica cómo puede haber ocurrido. Y eso ocurre con todas las recetas y la miró con sorna.
 
¿Tú crees que todo saldrá bien?
 
Estoy repasando una receta que Canildito me copió de un libro de Cirnelda.
 
¿Para?
 
Por si hay problemas con la Presentación de Djazia.
 
Yo estoy preparada también.
 
Kresmata se rió y dijo:
 
Si Catania traiciona a Utzi, o Vigodo muestra su nariz, puede que reciban una sorpresa.
 
La Reina se rió también.
 
Sí, puede que reciban una última sorpresa.
 
 

*    *    *  
 
 

Xenón le planteó a Kichora que tenía que llevarse a los muchachos recién iniciados como brujos, y éste entretenido le asintió sin hacer mas averiguaciones, pues casi contaba los segundos que le faltaban para ver a su hermano y contarle los extraordinarios acontecimientos de los que había sido testigo. Y por esa distracción no supo hacia dónde iban ellos, distracción que aprovechó Xenón para responderle la gracia de no jurar, con la gracia de ocultarle que ellos iban en realidad a donde se encontraba Utzabora: el pabellón de Caza Oriental.
 
Abandonaron las carrozas, que siguieron su rumbo hacia el Castillo, y se dirigieron al Pabellón de Caza.
 
Allí ya los esperaba el Rey y éste le preguntó a Xenón y a Cantarbia cómo había sido la iniciación, si había habido algún problema, y los Maestros le mintieron, sin vacilación debido al poderoso juramento del Lago, que no había ocurrido nada de importancia.
 
Los he citado aquí para realizar un juramento sagrado que sólo se cumpliría en caso de que algo no fuera bien. Ustedes saben que dentro de cuatro días es la ceremonia y voy a permanecer oculto y nadie podrá localizarme. Urfalia ya está llena de delegaciones extranjeras y aunque no tengo indicios de nada concreto no quiero dejar nada suelto. El momento previo a la ceremonia, durante la ceremonia misma, e incluso después de ella, pudiera ocurrir una acción en contra mía, de la Sucesión, de la Sucesora, de la tribu Exena, e incluso, contra el poder yenín. En caso de que ellos tuvieran éxito quiero preservar a la Sucesora y además, garantizar que la tribu exena sea vengada. Para esa venganza han sido ustedes preparados. Si ocurriese lo peor y pereciéramos todos nosotros, ¿no quisieran ustedes vengarnos?
 
Esto es una... Djazia se mordió la lengua No creo, Padre, de que ellos se atrevan contra nosotros.
 
El padre miró con gran atención a la muchacha.
 
Hija, el arte de gobernar conlleva el análisis de las posibilidades reales que pueden ser llevadas a vías de hecho.
 
Yo no creo que nadie haga nada.
 
El Rey hizo una pausa y agregó:
 
Pero ¿te vengarías si lo hicieran? ¿Si se negaran a aceptar el poder que te corresponde?
 
El rostro de Djazia se incendió en un momento.
 
¡Desde luego que sí! Las cabezas de los traidores rodarían todas.
 
El Tiranococodriloescorpión se alzó en su gigantesca estatura.
 
¡Catania! bramó.
 
Y las piedras empezaron a rezumar humedad, moho hediondo. El espacio se doblaba y hacía recodos, rincones de geometría no euclidianas. Y la Presencia comenzó a llenarlo todo. Catania el Búho gigantesco venía, se presentaba. Catania era el Rey de las Entidades, era quien había presidido hasta el momento la Era presente.
 
Dime, Rey de Reyes.
 
Ha llegado el momento.
 
Comienza el juramento.
 
En caso de que el poder exeno sea vencido, de que el reino sea destruido, de que nuestros familiares perezcan en la lucha contra los traidores que pretendan usurpar nuestra posición; en caso de que se nieguen a reconocer la sucesión como legítima heredera de la Princesa Djazia, juramos vengarnos de todos los culpables y de todas las personas relacionadas con los culpables que de una forma u otra puedan ser involucradas en la venganza.
 
¡Juramos!
 
Haz el conjuro y de las fuerzas inmanentes, que del Pozo Eterno surja la Energía Vital que se entrelazará con las vidas presentes.
 
¡Xenón!, bramó Catania, te entrego las tres sogas que harás efectivas con los nudos de ser necesario.
 
Y Xenón recibió las tres sogas de la venganza, que haría efectivos ligando cada nudo a la vida de los elegidos.
 
El rey se asombró: "¿Tres nudos tan sólo?"
 
Djazia, su hermano, Cuasicasio y Canildo, se duplicaron.
 
¿Y esto que es, padre? preguntó el sin nombre.
 
Es un plan para preservarlos a ustedes y así puedan cumplir la venganza.
 
Una brasa de fuego quemó la muñeca izquierda de la Princesa. "No le digas a nadie que te he apadrinado, Djazia."
 
Y el Búho comenzó a retirarse.
 
El plan es muy sencillo: ustedes no estarán presentes en la ceremonia de presentación, sino sus dobles.
 
¿Y la flor y nata de la magia del mundo no se dará cuenta de nada? preguntó Canildo dudándolo.
 
El Rey lo miró y le contestó:
 
Canildo, esto es un conjuro de Catania.
 
El muchacho no replicó, pero estaba seguro de que el argumento del Rey sólo estaba basado en la fe. Pero... Sí, había sentido la inmensidad del poder de la Entidad. Sí, era algo tremendo.
 
La Princesa no podía soportar la idea de que en la ceremonia de su presentación sólo estaría presente su doble. ¡Qué va!
 
Cuando se retiraron del pabellón Xenón estaba tratando de conciliar el hecho de que eran cuatro los discípulos preparados para la venganza y sólo había tres nudos. ¿Qué pasaría con el cuarto? ¿Quién no estaría ligado a la venganza? ¿Sería correcto atar a estos nudos a niños no preparados todavía para una empresa tan terrible? Demasiadas preguntas para ninguna respuesta.