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COMENTARIO SOBRE EL DISCURSO DE FIDEL
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VAMOS A HABLAR DE OTRA COSA
Los discursos de Bush, el de la Casa Blanca y el de Miami, ambos casi iguales, emplazan a Fidel a que haga democracia, a que permita a los cubanos que piensan distinto de él a que se organicen en partidos políticos y que el pueblo con su voto decida si desea continuar el camino que Fidel quiere o cualquier otro; y además, promete que si Fidel comienza a ir por ese camino, los Estados Unidos responderían a cada paso con un gesto de ayuda política y económica.
Fidel responde ese discurso ante una audiencia y un pueblo que no han tenido acceso al discurso de Bush y además, NO CONTESTA en realidad el planteamiento central, si no que habla de otra cosa, de su biografía personal: donde nació, que su padre era latifundista (Sin embargo, no dice que era un hijo bastardo, que su padre no lo reconoció como hijo de inmediato. No cuenta tampoco entre esos recuerdos nostálgicos, ése de cuando le escribió de niño al Presidente de turno de Estados Unidos pidiéndole cierta cantidad de dólares y que la respuesta no fue satisfactoria. Hay quien dice que ambos hechos lo traumatizaron y de ahí su odio a los que poseen bienes y al imperialismo yanqui.) Entre las cosas que sí cuenta, dice que vio como las hembras estaban separadas de los varones en las escuelas, situación tan espeluznante que la nombra "apartheid sexual" (Sic). Este otro trauma nos permite comprender por qué mas tarde organizó la promiscuidad de la escuela al campo, separando los hijos de los padres para facilitar la comunión física y eliminar así ese “apartheid”, lo que en definitiva creó una cantera para la carrera de Visitadoras, cuyas prestaciones a los turistas han sido tan ventajosas para el régimen, según ha contabilizado el Comandante Pantoja.