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     Atención, conciencia, imaginación y libre albedrío

      a) Una comparación con las computadoras

      Tan sólo enumerar y explicar brevemente las innumerables teorías existentes sobre la conciencia, tanto filosóficas como científicas, llevaría a escribir un libro que no podría superar en ningún modo el excelente libro de Susan Blackmore[1] "Consciousness, an Introduction"[2], al que remitimos con gusto para tal empeño.

      Nuestra proposición sobre el tema nace de la aplicación de la "Navaja de Occam" y de nuestros principios filosóficos a ese cúmulo impresionante de teorías.

      La Navaja de Occam significa que seleccionamos siempre las hipótesis más sencillas, porque como dijo el mencionado Occam, ya la realidad es de por sí suficientemente compleja para enredarla más con explicaciones enrevesadas. Y en cuanto a los principios que seguimos son a) la independencia relativa de unos niveles de relación con otros; b) el relativismo de los diferentes puntos de vista en función desde dónde se pronuncien los enunciados; c) la Teoría de la Imaginación y la Creencia; d) y la Teoría de las Emociones.

      Expongamos un símil que puede hacernos entender las relaciones mente-cuerpo, o más específicamente, mente-cerebro.



      En el diagrama mostramos la estructura
electrónica-funciones (hardware-software) de las computadoras personales de un modo simplificado, esquemático. La base electrónica obviamente posibilita que existan esas funciones. Sin base electrónica no existen esas funciones en la computadora, si la base electrónica resulta dañada se afectan sus funciones. Sin embargo, esa base no se justifica por sí misma. Sin los programas de aplicaciones no habría necesidad de la base electrónica, o lo que es lo mismo, la base electrónica no se determina a sí misma.

      Para entender esto tenemos que conocer qué es una aplicación, un programa de aplicaciones.

      Un programa de aplicaciones es, por ejemplo, un procesador de texto.

      Un procesador de texto permite la entrada de texto a través de un teclado, su representación en una pantalla y su almacenamiento en un soporte físico, en papel a través de una impresora (conectada de alguna forma a la computadora), en un disco floppy, en cinta, en un disco duro o en cualquier combinación de los anteriores. En realidad, aunque hoy en día son innumerables las funciones que puede realizar una computadora, esta función de procesamiento de textos justificaba por sí misma la creación de las computadoras personales, aunque las computadoras en general fueron creadas bajo la presión de los cálculos matemáticos.

     Obsérvese como las circunstancias sociales son las que determinan la pirámide de las computadoras, pues las mismas responden a una función social.

      Por otra parte, los programas de aplicaciones no se relacionan en general con la base electrónica, sino que se relacionan con el sistema operativo, DOS, WINDOWS (3.1, 95, 98, 2000, NT, XP), UNIX, LINUX, etc., quien es el que se comunica con la base electrónica.

      Por ejemplo, después que usted escribe una carta y la chequea en pantalla, decide imprimirla. El programa procesador de texto que está usando le ofrece un comando para realizar esa operación. Cuando usted lo ordena el programa de texto le comunica el comando "imprimir" al sistema operativo, quien convierte ese comando en un conjunto de órdenes que al final se traducirán a un lenguaje de ceros y unos, que es el lenguaje sobre el que opera la base electrónica, y a través de una salida se le envían órdenes e información a la impresora, la que ejecuta las órdenes y produce la carta.

      Las necesidades sociales relacionadas con la música, las comunicaciones (por fax, teléfonicas, por internet, etc.) han empujado al incremento de funciones de la computadora y
la base electrónica se ha ido modificando para responder a esos estímulos sociales.

      b) La dualidad cerebro-mente

      Veamos ahora el siguiente diagrama cerebro-mente.



      El cerebro y el sistema nervioso son la base neurológica del individuo.

      Las percepciones y la emociones, junto con las imaginaciones y memoria, constituyen los que sería el sistema operativo del individuo.

      Los autocensores lógicos y moral, y la autoconciencia serían los programas principales de aplicaciones que responden a la necesidad social humana.

     Si comparamos con los animales superiores tendríamos un esquema como éste.



     A lo más podríamos hablar en simios y gorilas de una conciencia incipiente, pero no de procesos que requieren ponerse en el lugar de los demás y de conversar consigo mismo. Y ello ocurre así, porque para comprender al "otro" y autocensurarse hay que poseer imaginación en el "sistema operativo", propiedad no presente, al menos de modo significativo, en los animales.

      En el ser humano la mente esta formada por el "sistema operativo", percepciones, emociones, memoria e imaginaciones, y por las "aplicaciones" de la conciencia, los autocensores lógico y moral, y la autoconciencia.

      La mente individual se basa y se realiza a través del cerebro, pero la mente individual se explica y es determinada socialmente, aunque el conjunto de las mentes, movidas por la imaginación, bajo la ley piramidal, determinen históricamente las sociedades .

      Hechos que apoyan la primacía de la mente sobre el cerebro son, por ejemplo, que daños a ciertas partes del cerebro pueden ser sustituidas por otras partes. Que en cierto idiomas como el japonés, no se usan las mismas partes del cerebro que en otros idiomas para la interpretación del lenguaje y el lenguaje es una creación social. La tendencia del individuo a someterse a la autoridad, característica esencial del ser humano. El desarrollo de la conciencia en sus tres aspectos, conciencia de sí mismo o autoconciencia, autocensor lógico y autocensor moral, fue conveniente para la sobrevivencia del ser humano como ser social.

      Aquí se aplica lo que llamamos independencia relativa de los niveles de relaciones: al igual que la base electrónica está muy lejana de los programas de aplicaciones de la computadora, la base neurológica está muy alejada de la conciencia, que responde directamente al entorno social.

      Por ejemplo, las teorías basadas en el estudio del comportamiento de las neuronas deja a un lado el "para qué" esas neuronas hacen el trabajo y desde luego que no lo hacen para que los científicos neuronales tengan algo que estudiar. Las neuronas del individuo actúan para que el ser humano pueda tener una vida exitosa como miembro de un grupo social. Esto no desmerita en nada la importancia de un estudio u otro, sino que establece cuál es nuestro punto de referencia, que es el ser humano como ser social, y desde este punto de referencia se pronuncian nuestros enunciados. Las neuronas pues, podrán organizarse de una forma u otra, será cierto o no algún que otro pronunciamiento sobre las neuronas, pero las explicaciones a la larga apoyarán lo que se manifiesta socialmente. Al igual que la base electrónica de las computadoras es diseñada para cumplir una función social (los programas de aplicaciones), la base neurológica humana fue diseñada por la selección natural para desarrollar la conciencia (autoconciencia y autocensores), rasgo beneficioso para la superviviencia. La explicación de la conciencia, al igual que la explicación de los programas de aplicaciones, reside en su función en el entorno social, aunque ambos fenómenos modifiquen a su vez el entorno. Las explicaciones de la base electrónica y de la neurológica se refieren al cómo se implementan los requerimientos de la función social.

      c) La Conciencia humana es una función compuesta


      El diagrama explica cuál es el concepto de la conciencia de nuestra filosofía. La base de la conciencia son dos tipos de memorias: la autobiográfica y la de corto término. La conciencia no es única, sino en realidad está conformada por tres: el autocensor lógico, el autocensor moral y la autoconciencia. El autocensor lógico si bien tiene un componente propio que deviene de las propiedades de la imaginación, se aprende desde la niñez y está orientado a encausar la imaginación. Es por ello que los sueños no son lógicos, porque la conciencia no está activa. El autocensor moral sirve para enjuiciar los actos pasados y futuros y es una interiorización del censor social. La autoconciencia es la conciencia de sí mismo apoyada por la memoria de corto plazo y la autobiográfica.

     Las distintas conciencias no muestran la misma actividad durante todo el tiempo. Durante el sueño no hay conciencia, aunque si haya atención e imaginación. La atención se prueba porque la persona puede ser despertada por un estímulo externo, y que la atención puede estar en un sueño se demuestra por la dificultad de despertar esa persona durante el mismo. Cuando la conciencia está despierta se desarrollan actividades fuera de ella o actividades inconscientes. La permanencia de la autoconciencia es una ilusión provocada por la fijación de la atención en uno durante breves momentos, la memoria de corto plazo, y el acceso no permanente de la conciencia al control de la atención.

      c) La Atención es un interfaz

      En el cerebro de los animales superiores se realizan en paralelo, al mismo tiempo, una gran cantidad de procesos diferentes; procesamiento de los sonidos, de las imágenes, etc., pero la actividad del ser único tiene que ser secuencial; el animal no puede comer, defecar, fornicar, correr y reposar al mismo tiempo. El interfaz entre la realidad exterior y la interna que permite, al ordenar y priorizar, reaccionar
de forma secuencial a unos estímulos en detrimento de otros es la atención. Si el animal no atiende o no responde a tiempo a las señales que anuncian el acercamiento del tigre, perece. Es decir, la atención es el interfaz que conecta la subjetividad con el entorno, pero la atención tiene que tener a su disposición diferentes gatillos para diferentes acciones y tiene que existir un elemento dentro del sistema que apriete el gatillo correspondiente. En los animales es el inconsciente quien presiona los diferentes gatillos siguiendo hábitos instintivos o aprendidos. También en los seres humanos que juegan, por ejemplo, tenis, mientras juegan, no son realmente concientes de sus respuestas automáticas. La conciencia es al existir, a la estructura, como la atención es al acontecer, al cambio. La atención trata de sincronizarse con el foco de los acontecimientos.[6]

      La tarea de la atención en los seres humanos es la misma como interfaz entre la subjetividad y el entorno, pero su labor de orientación de la subjetividad se hace mucho más difícil y a veces imposible, por la diversidad e intensidad de los procesos internos.

      Un caso ilustrativo fue lo que le ocurrió a Arquímedes cuando la caída de Siracusa, ciudad en cuya defensa había contribuido con sus inventos, y un soldado enemigo se le acercó para arrestarlo. En ese momento el gran científico griego estaba estudiando un problema geométrico dibujado en el suelo y no pudo la atención transferirse de un proceso subjetivo (subjetivo aunque estuviera sustentado por una materialización parcial de su imaginación) hacia las circunstancias de la realidad externa inmediata y esa falla en la priorización le costó la vida al insigne científico.

      A favor del soldado hay que decir que el tal Arquímedes era un reincidente, pues ya en otra célebre ocasión había dado muestras de esa falla de su atención al entorno social, cuando sumergido en una bañera y al mismo tiempo en un problema que le habían encomendado descubrió que podía resolverlo si lo sumergía (el afamado principio de Arquímedes) y salió en cueros a la calle gritando que había encontrado la solución (así fue como ascendió al Olimpo la palabra "eureka").

      Obviamente en los seres humanos, o al menos en algunos, la atención parece ser más bien un estorbo para comunicarse con la realidad externa, cuando se dedica a la organización secuencial de un proceso interno paralelo, pero ello no quita que es el medio de esa comunicación.

      d) Definiciones de conciencia

      ¿Cuál es la definición aceptada en el léxico común para el término conciencia?

      La primera acepción es "Conocimiento que el ser humano posee sobre sí mismo, sobre su existencia y su relación con el mundo"; es decir, la autoconciencia.

      Que yo rescribiría de este modo "Creencia o sistema de creencias que el ser humano posee sobre sí mismo, sobre su existencia y su relación con el mundo, y la memoria autobiográfica correspondiente".

      La otra acepción interesante es "Capacidad de discernir entre el bien y el mal a partir del cual se puedan juzgar los comportamientos"; es decir, según nuestra manera de decir las cosas "Aplicación de un sistema de creencias de origen social, modificadas o no, interiorizadas para juzgar el comportamiento propio; o lo que es igual, un autocensor."

      En general en los animales se estima que no hay manifestación de la conciencia, aunque haya alguna que otra duda sobre si se manifiesta una conciencia incipiente en algún que otro animal, como en los gorilas, por ejemplo.

      Es obvio que para tener una creencia sobre sí mismo, tiene que haber en primer lugar, sí mismo; es decir, un espacio interior con capacidad para almacenar información sobre sí mismo.

      e) Génesis

      ¿Cómo se genera ese espacio interno?

      Por la actividad de la imaginación.

      La imaginación es primeramente definida por la capacidad de reactivar la memoria y revivir lo que se ha almacenado en ella. Pero también es la actividad que se realiza para resolver un problema, como cuando Susan Blackmore dice, en el libro ya mencionado, "En 1971 el psicólogo norteamericano Roger Shepard publicó un experimento clásico que cambió para siempre como pensaban los psicólogos acerca la imaginería mental (Shepard y Metzler, 1971). Se le presentaron a los sujetos pares de diagramas... y se les pidió que apretasen un botón para indicar si los objetos eran diferentes o eran diferentes vistas del mismo objeto. Si usted hace la prueba probablemente descubrirá que parece que usted rota los objetos en su ojo mental.".

      En este último caso note como
la imaginación altera, modifica virtualmente una relación percibida para convertirla en otra.

      Esa actividad de la imaginación sobre la percepción y sobre los recuerdos, tanto realizada conciente, como inconscientemente, es constante y va creando con el tiempo y la memorización de estas actividades una masa de información que cada vez compite más por la atención, pues como todo proceso mental se relaciona con la afectividad, es apoyada por la fe (porque se cree en lo que se imagina) y aparece además un nuevo placer en la satisfacción del
hambre de la novedad, hambre que impulsa a la ejercitación creciente de la imaginación.[5]

      Por otra parte, el ser humano individual no nace con conciencia, sino que la conciencia nace y se desarrolla a partir de un momento dado de su vida. Y es que la conciencia del "yo" solamente se puede desarrollar como contrapartida de la conciencia de otros "yo" diferentes.

      En "El desarrollo mental del niño" Jean Piaget dice: "Desde el punto de vista de las relaciones interindividuales el niño, a partir de los siete años, es capaz, efectivamente, de cooperar puesto que ya no confunde su propio punto de vista con el de los demás, sino que disocia estos últimos para coordinarlos. Esto es ya perceptible en el lenguaje entre niños. Surgen entonces posibilidades de discusión, que implican una comprensión con respecto a la propia afirmación... El lenguaje 'egocéntrico' desaparece casi totalmente y las frases espontáneas del niño testimonian en su propia estructura gramatical una necesidad de conexión entre ideas y justificación lógica."

      Es decir, no se puede afirmar que el niño tenía conciencia antes, si es a partir de los siete que "ya no confunde su propio punto de vista con el de los demás". Otra manera de como sustanciar esto es fijándose a partir de cuándo tenemos una memoria de nuestra conciencia, de nuestro "yo".

      Por otra parte, es interesante notar que, usando nuestra terminología, aparece la interiorización de la lógica como censura social de la imaginación. Jean Piaget dice en el mismo trabajo más adelante: "Pero una reflexión no es más que una deliberación interior, o sea una discusión llevada a cabo con uno mismo al igual que podría llevarse a cabo con varios interlocutores o contradictores reales o exteriores." Lo que induce a afirmar que la aparición de la conciencia propia conlleva a la interiorización de una conciencia moral y lógica con la que podemos discutir interiormente.

      La conciencia de uno mismo aparece después que hay uno mismo, y ese uno mismo aparece por la cantidad de información que el mismo cerebro crea deformando la que almacena, deformación de la información que exteriormente recibe el nombre de imaginación. Pero la información deformada que se almacena
se cree, pues como bien dijo Piaget "Por tanto no se produce nunca una acción totalmente intelectual (los sentimientos intervienen, por ejemplo, en la solución de un problema matemático...)" Incluso Susan Blackmore dice "Aunque emoción y razón han sido tradicionalmente separados, la investigación revela que la razón no puede operar sin la capacidad de sentir emociones. Damasio (1994) ha estudiado muchos pacientes con daño en el lóbulo frontal que han perdido las respuestas emocionales normales y se han convertido en personas inmutables. Muy lejos de convertirse en personas capaces de decidir superracionalmente, se convirtieron en personas casi paralizadas por la indecisión."[3] A pesar de esto, estos científicos tan perspicaces no se percatan que la fe , la emoción mística, es la emoción básica sustentadora de todo el proceso mental. En los animales superiores las emociones son las que impulsan a hacer y escoger una solución conlleva a creer en ella.

      Una vez que aparece la conciencia en nuestra vida ¿somos concientes todo el tiempo?

      No. Cuando dormimos no somos concientes aunque todavía tengamos atención para ciertos estímulos que pueden despertarnos o atender a sueños.
La atención es una función animal primaria. Este hecho de la atención atendiendo a un sueño es lo que justifica la dificultad mayor para despertar a un sujeto que sueña. Si el sujeto no está en la fase de sueños es más fácil despertarlo.

      Otro punto que respalda la ausencia de conciencia mientras dormimos es lo absurdo de los sueños, que obviamente no son censurados por la lógica. Los sueños por otra parte, son una prueba del trabajo incesante, conciente e inconsciente, de la imaginación

      Aún despiertos, si nuestra atención está por completa absorbida por algo, por ejemplo, una película de extremo interés, tampoco hay conciencia de uno mismo. Para que la conciencia de uno mismo se manifieste plenamente la atención tiene que recaer en ella, aunque sea brevemente. Lo que sucede cuando estamos absorbidos por algo es que de tiempo en tiempo la atención toca la autoconciencia y la memoria de corto término ayuda a crear un "presente recordado". Desde luego que la conciencia puede dirigir la atención, sobre todo cuando hay un plan de acción delineado por la misma, porque la atención es una dama bastante infiel que tiene que atender muchos reclamos.

      Según Piaget "...el niño, a partir de los siete años piensa antes de actuar...", y ya puede confrontar sus ideas interiormente con el censor social propio. Por otra parte, la capacidad de interiorizar "personalidades" no se limita al censor social, sino que hasta los diez años más o menos el niño puede tener amigos imaginarios.

      f) ¿Y teniendo yo más alma, tengo menos libertad?

      El título del párrafo es un verso extraído de "La Vida es Sueño" de Calderón de la Barca, y cuadra a la perfección con el dilema humano del libre albedrío. ¿Existe libre albedrío? ¿O todo está ya determinado en nosotros mismos?

      El destino del Universo en tiempos inconmensurables parece estar determinado, aunque la información de que se dispone no es en modo alguno total y absoluta.

      Pero en el plano de la mecánica cuántica el principio de la incertidumbre pone límites a lo que podemos conocer, pues no podemos conocer posición y velocidad al mismo tiempo de una partícula dada; y además, es imposible predecir bajo condiciones de laboratorio lo que una
determinada partícula va a hacer y hay que usar la función de probabilidad sobre una cantidad dada de las mismas.

      Es decir, en el plano de las partículas que nos componen no existe el determinismo rígido y claro de los acontecimientos.

      Pero no sólo eso.

      Los planos de relaciones son bastante independientes unos de otros. Nosotros no nos comportamos como las partículas elementales. Por ejemplo, no nos comportamos como los fotones, una veces como partículas y otras, como onda. Y sobre nosotros se puede siempre establecer la posición y la velocidad. Por lo que a pesar de que el microcosmos se comporte de una manera, no quiere decir que nosotros nos comportemos igual.

      El libre albedrío es la expresión del problema del determinismo de la física, en especial la mecánica, a la esfera de las decisiones humanas.

      ¿El contenido mental de un momento dado ya ha fijado la decisión que luego la conciencia cree que ha decidido libremente? ¿O hay en verdad una decisión real conciente?

      Libet realizó unos interesantes experimentos para determinar la acción de la voluntad realizando mediciones y descubrió que la actividad cerebral para iniciar el movimiento comienza antes de que el cerebro sea conciente de que va a realizar el movimiento. Este fenómento contradecía el libre albedrío, la acción de mando de la conciencia. Luego realizó otros experimentos pero esta vez para abortar la realización del movimiento y aquí sí la voluntad fue capaz de impedir, abortar el movimiento a pesar de haberse iniciado el proceso de ejecución. Dice Susan Blackmore sobre este experimento: "Aunque nosotros no podemos concientemente impedir un impulso para perpetrar una acción inaceptable (por ejemplo, violar o asesinar o robar dulces en un supermercado) si podemos ser responsables por concientemente permitir su consumación o no."[4]

      De este modo el libre albedrío se resumiría por la capacidad de negar o abortar nuestras tendencias negativas, pero también existe libertad para alimentar nuestra mente con tendencias positivas y existe también
la libertad de no abortar las acciones aceptables que nos proponga nuestra mentalidad.

      Como conclusión diremos que los aportes de nuestra filosofía a este tema son: la concepción de la atención como interfaz entre el mundo subjetivo repleto de procesos paralelos con la unicidad del sujeto en el mundo objetivo que requiere una respuesta secuencial, señalar la imaginación como génesis de la autoconciencia, o conciencia de sí mismo, hablar de la conciencia autocensora en su doble manifestación lógica y moral, y destacar las emociones, en especial la fe, como argamasa del tinglado intelectual.

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[1] Graduada de Oxford, ha impartido cursos sobre conciencia en dos universidades de Bristol.

[2] Oxford, University Press, 2004

[3] Ibid. Página 285. Traducción mía.

[4] Ibid. Página 130. Traducción mía.

[5] Esta es la explicación de las modas y del hastío, por ejemplo.

[6] ¿Quién nació primero, el huevo o la gallina? ¿Tendemos a creer que los acontecimientos tienen un foco catalizador? ¿O es que nuestra constitución interna, la atención, nos hace creer en ese foco? ¿Universalizamos el carácter secuencial causa-efecto por el carácter secuencial de nuestra respuesta personal ante el mundo?


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