Este fue una de las tesis primeramente echadas por la borda por las Revoluciones Comunistas. Se suponía que la dictadura burguesa iba a ser suplantada por la dictadura del proletariado, pero lo que ocurrió fue completamente distinto. Dice Ibáñez Langlois. "El Marxismo: Visión Crítica":
"Estos sueños comenzaron a ser desmentidos ya en el propio desarrollo político y filosófico de Lenin, quien vio con claridad qué dirección llevaba la espontaneidad social del proletariado: el aburguesamiento, y desprendió, de allí la necesidad del Partido: la verdadera sustitución del proletariado por un órgano de 'revolucionarios profesionales' que impidieran a las fuerzas obreras 'traicionar su misión'. Este giro político y voluntarístico de Lenin tiene gran importancia como testimonio de la utopía original de Marx, pues fue Lenin, al fin y al cabo, quien llevó la idea marxista de los libros a la realidad social: sus 'correcciones' teóricas muestran hasta dónde estaba Marx equivocado en este punto, y hasta dónde el propio Lenin ha dejado de ser 'marxista'. La gran idea de Marx fue la espontaneidad social del proletariado revolucionario; por eso, los 'partidos' son para él expresiones transitorias del movimiento obrero, movimiento siempre más vasto y profundo que cualquier organización política, ya que 'nace espontáneamente del suelo de la sociedad moderna'. En nombre de esta misma tesis, Engels reprochaba ya a Blanchi lo que podría haber reprochado mas tarde al propio Lenin y a todo el régimen ruso, a saber: que, para Blanchi, 'no se trata de la dictadura de toda la clase revolucionaria, del proletariado, sino de la dictadura de la minoría que ha dado un golpe de mano y que ya está, a su vez, organizada bajo la dictadura o dominio de uno sólo o de unos pocos'."
La Filosofía Concreta es tal precisamente por el miedo que le tiene a las palabras abstractas. Cuando se habla de la burguesía y del proletariado, se usan nombres y categorías que engloban un conjunto de seres humanos con determinadas características, pero el nombrarlos no implica que sean un ente único, como un único individuo, capaz de acciones sociales unitarias y congruentes en todo momento, por lo que hablar de la dictadura de la burguesía o del proletariado, es hablar de algo abstracto que las personas tienden a personalizar, a caricaturizar en la mente.
Como ya mencionamos en un ejemplo, el ente agua es tal si se relaciona en un nivel dado con otros entes como una estructura única. Pero si los átomos de hidrógeno que la componen se van para un lado y los de oxígeno para otro no hay tal ente agua.
Dicho de otro modo, si los burgueses tuvieran una organización que llamaran burguesía o le pudieran cualquier otro nombre, y todos actuaran al unísono, concertados, y cada uno no fuera por su lado, entonces la burguesía sería un ente social capaz de actuar como tal ente, de ejercer una dictadura como si fuera una sola persona. Pero los mismos comunistas dicen que los burgueses son capaces de vender la soga con que los van a colgar, y eso no es más que el reflejo de las fuerzas disociadoras, repulsivas, tan grandes que existen entre los burgueses. Y algo similar ocurre con el proletariado que, a pesar de una mayor uniformidad, no es un ente social único.
En la realidad real y no imaginada las fuerzas desintegradoras entre los burgueses y los proletarios son mucho mayores que las cohesivas, por lo que no existen como entes sociales la burguesía y el proletariado, aunque existan como funciones; del mismo modo que no existe un ente social llamado clase carpintera, aunque existan carpinteros. Usted puede inventar las categorías o clasificaciones que quiera, pero eso no implica que ellas existan realmente como entes sociales, estructurados como entes únicos que actúen como si fueran personas.
Cuando triunfaron los movimientos comunistas, el poder fue a dar al Partido Comunista, partido estructurado con una fuerte tendencia cúspica, en detrimento de las fuerzas disociadoras o de base; el Partido destruyó toda tendencia disociadora en lo social y se convirtió en la cúpula de una Nueva Clase, que al actuar como un ente único, es verdaderamente un ente social que en la realidad práctica ejerció una feroz dictadura totalitaria, que dejó muy atrás a las dictaduras que han existido en los regímenes capitalistas por su capacidad integradora. Las fuerzas cúspicas no compensadas por las disociadoras concentró el poder en la cúpula del Partido y de modo inevitable en el Primer Secretario o Secretario General o Presidente del partido; en la realidad cruda, en Su Majestad, el Rey de Nuevo Cuño.[1]
De ahí en adelante la única voluntad e iniciativa verdaderamente importante en esa nación, y he aquí lo terrible de este sistema, aunque esa nación contara con 1,000 millones de seres humanos, era la de este hombre, que si quería convertía una nación completa en una nación-carnicería como lo hizo Stalin, o establecía el despotismo ilustrado como lo hizo Jruschov o destruía el régimen mismo como lo hizo Gorbachov. La dictadura del proletariado fue el concepto-mito, la realidad fue la tiranía o reinado de un solo hombre, llámese Stalin, Caessescu, Kim Il Sung, Mao Tse Tung o Fidel Castro.
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[1] Esto se da también en las sociedades capitalistas, pero con una enorme diferencia. Las empresas que tienen un solo dueño se comportan de modo distinto a las empresas que tienen varios dueños o que son manejadas a través de acciones. Pero aún incluso la dictadura que se ejerce en una empresa con un solo dueño está compensada por la existencia de otras pirámides: el dueño no puede ser tan tiránico, porque existe competencia y se puede quedar sin los mejores trabajadores. Otro gallo puede cantar si en una zona dada de un país sólo existe un dueño, que sí puede crear un feudo personal tiránico, en dependencia de su personalidad específica.