Economía Política Marxista a) ¿Quién nació primero: el huevo o la gallina?
Marx concibe el movimiento social como un proceso de historia natural, regido por leyes que no sólo son independientes de la voluntad, la conciencia y la intención de los sujetos humanos, sino que, por el contrario, determinan su querer, conciencia e intenciones. Y como todos los aspectos de su doctrina, éste se encauza a establecer la supuesta inevitabilidad de la Revolución Comunista.
Quizás esto es relativamente cierto desde el punto de vista individual, hay que recordar que todo enunciado se pronuncia desde un punto de referencia, pero ¿es válida esa independencia del proceso histórico cuando se refiere al conjunto social y en específico a la cúspide que dirige el proceso? Si Fidel no hubiera sido un comunista no declarado, que nadie sabía que lo era, Cuba no hubiera sido llevada al comunismo. Debe recordarse que no fue el partido comunista cubano quien encabezó la lucha contra la dictadura de Batista, que Fidel se declaró comunista mucho después de haber obtenido el poder absoluto. Él fundó el "Movimiento 26 de Julio" basado en su alegato de defensa "La Historia Me Absolverá"[1] y poco después del triunfo unió todas las organizaciones en las llamadas "Organizaciones Revolucionarias Integradas" y sólo después de consolidado las transformó en el "Partido Unido de la Revolución Socialista" y sólo mucho más tarde ya le dio el nombre apetecido de "Partido Comunista". Si Fidel Castro se hubiera limitado a cumplir el programa esbozado en "La Historia Me Absolverá" no hubiera habido un cambio del régimen social en Cuba. Luego la voluntad y conciencia de una persona fue capaz de cambiar el destino de una nación. ¿Dónde se encuentra pues, esa independencia de los procesos sociales con respecto a la voluntad de los seres humanos?
Y esa dependencia del movimiento social con respecto al conjunto de seres humanos y en específico de la cúspide dueña del foco de los acontecimientos, tiene su base en el individuo mismo, porque al igual que el contenido de la información que yo manejo proviene de una sociedad que yo no he determinado, también es obvio que casi nadie es un recipiente pasivo, como un vaso de cristal que se llena de agua, de la información que recibe.
Cada uno de nosotros modifica esa información, rechaza parte de ella y acepta sin cambios significativos una parte de la misma.
Y como no somos cajas de madera, accionamos sobre nuestro entorno y el conjunto de todas las interacciones individuales modifica el entorno de la sociedad dada, claro que en mayor grado los que se encuentran en el máximo poder.
Es decir, que en las transformaciones sociales influyen el peso de los melones, no sólo por la cantidad de melones (individuos), sino porque hay melones que pesan desproporcionadamente en un proceso, por encontrarse en la cúspide de la pirámide o en el foco de los acontecimientos.
Si el ser social determinara sobre la conciencia social, las diferencias entre miembros de un mismo estamento social serían muy pocas y habría una mayor uniformidad de la que existe en la realidad. Y por otra parte, ¿cómo se justificaría que la conciencia social proletaria fuera capaz de superarse a sí misma para hacer la revolución proletaria, es decir, determinara el nuevo ser social? ¿Cómo se puede explicar que sectores importantes de los "explotados" tomen partido por las clases explotadoras?
El hecho de que las revoluciones de Rusia, China y Cuba, para dar tres ejemplos significativos, produjera cambios de los seres sociales a partir de determinadas conciencias sociales, unido al hecho de que existieran países con situaciones similares a los anteriores que no produjeran los mismos cambios, da una evidencia sobre la capacidad de determinación de las conciencias sobre las realidades sociales, lo que contradice de modo evidente la tesis marxista.
La historia prueba de modo inequívoco que la economía no es algo que se le impone al ser humano con leyes objetivas con las que él no tiene nada que ver. Cada uno de nosotros, en el plano individual, desde luego, nace en una sociedad ya formada, y no podemos comenzar de cero y transformarlo todo, incluso, como explicaremos con detenimiento en "La libertad es como el aire que se respira; sólo se nota cuando falta", aún el faraón Amenofis IV, que pudo en vida, gracias a su enorme poder, realizar en el Egipto antiguo una revolución cultural, religiosa, enorme, no pudo lograr que su obra perdurara después de su muerte. Pero como conjunto sí determinamos no sólo la economía, sino la cultura y todas nuestras estructuras sociales.
b) Todos lo cambios económicos y sociales tienen nombre y apellido
Un ejemplo es el trueque, el comercio y la aparición del dinero.
Cuando hay cierto excedente de un producto en un grupo social dado, y otro grupo lo quiere y digo lo quiere porque no necesariamente tiene que ser una necesidad imprescindible -ciertos indios vendieron terrenos valiosos por cuentas de cristal, (otra prueba más del valor económico de la voluntad humana)- el grupo que quiere ese producto de la otra parte tiene cuatro opciones, lo solicita, se resigna a no tenerlo, lo arrebata, o le ofrece un trueque al grupo poseedor; es decir, le ofrece algo a cambio.
Pero hagamos aquí un aparte, ¿el trueque cómo nace?
Nace porque el individuo imagina, porque permuta en la imaginación el objeto que anhela por uno que le sobra, porque crea un modelo en su mente de la operación que le permite predecir el resultado, en el que él tendrá lo deseado y carecerá de lo otro que tenía. Si el primer individuo en la historia no hace esa operación mental no ocurre el primer intercambio. Luego la imitación hará el resto, pues es más fácil entender algo cuando se ve en la práctica como un hecho que se repite, que la primera vez que se idea. Es decir, los cambios sociales comienzan en la imaginación de los individuos. Y el hecho de que los cambios se manifiesten similarmente en pueblos y localidades distintas sólo es reflejo de que los individuos enfrentan situaciones similares. Esta similitud de las situaciones puede dar base para decir que esas realidades se imponen al ser humano, pero si eso es así, entonces no se explica cómo esas imposiciones no se producen en todos los pueblos. La existencia de tribus en estado primitivo hoy en día, la desigualdad del desarrollo de todos los pueblos en el mundo, es la prueba palpable de que las realidades económicas no se imponen a las conciencias de los individuos, sino que los individuos específicos van trazando la historia de los pueblos.
Al aumentar la posibilidad de comercio el trueque directo se hace dificultoso y a algunos se le ocurrió utilizar un cierto producto que sirviera de base en las transacciones, los collares de conchas marinas, los cocos en las islas del Pacífico, las hachas aztecas, barras de té, etc. En Babilonia el oro y la plata se usaron como dinero 3.000 A. C., los metales se conservaban y se iban cortando a trocitos para hacer efectivos los pagos.
A alguien con poder en Lidia, la actual Turquía, se le ocurrió en el Siglo VII A. C., producir las primeras monedas de una aleación natural de oro y plata. Durante siglos en Grecia, casi 500 Reyes y 1.400 ciudadanos, acuñaron sus propias monedas.
Al emperador mongol, Kubali Khan en el Siglo XI, se le ocurrió inventar billetes que eran certificados basados en la existencia de un depósito de monedas de oro en un banco de Europa. Es decir, a un individuo con poder se le ocurrió inventar el papel moneda.
Por último, alguien con poder hizo que el Banco de Inglaterra emitiera en 1694 los primeros billetes oficiales, un nuevo tipo de dinero, el fiduciario, que solo tenía valor representativo.
Lo que aquí estoy señalando es que los cambios económico-sociales se originan primero en las cabezas individuales, que los cambios tienen nombre y apellidos, (sobre todo de los que tienen poder para ejecutarlos) y luego se traducen en actos materiales, aunque cuando se materialicen, trasciendan a los mismos individuos que las originaron, como el invento de la rueda, cuyo nombre y apellidos no conocemos, pero sobre el cual se movieron todas las civilizaciones, la nuestra incluida.
c) Una clase dominante que no es tan dominante
Como ya dijimos, Marx concibió el movimiento social como un proceso de historia natural, regido por leyes que no sólo eran independientes de la voluntad, la conciencia y la intención de los sujetos humanos, sino que, al contrario, determinaban su querer, conciencia e intenciones, pero esto sólo es válido para el individuo inerme, pasivo, incapaz de reaccionar. Si las personas rechazan el invento de una persona dada, no importa el poder que tenga, a la larga la idea o el invento será rechazado. Ejemplos de esto hay muchísimos en la historia. Recuerden como un faraón egipcio trató de sustituir el politeísmo por el monoteísmo, como cambió la capital del país y como sus ideas no fueron aceptadas por los egipcios. Si Gorbachov hubiera sido el único en la URSS que deseara el cambio, hubiera sido depuesto con facilidad.
Por otra parte, Marx dijo que las ideas dominantes (en una sociedad de clases dada) son las ideas de las clases dominantes, pero las ideas marxistas que perduran hasta hoy en día, nacieron bajo el capitalismo, se difundieron en el capitalismo y el capitalismo en algunos países sucumbió por la fuerza aplicada por los marxistas organizados alrededor de partidos militarizados.
Es decir, las ideas dominantes en el capitalismo no son tan dominantes, porque permitieron y permiten en su seno la publicación, difusión y organización política de todo tipo de fuerzas contrarias; sin embargo, como los marxistas creen en esto cuando crean las nuevas sociedades, sí establecen un control absoluto y las únicas ideas que se pueden difundir, publicar y organizarse en esas sociedades son las autorizadas.
d) Racionalizar es hacer que concuerde lo que no concuerda
Otro punto de Marx en "El Capital" es que lo que distingue a una etapa histórica de otra no es lo que se hace sino como, con qué instrumentos se hace.[2] Pero aunque hubo diferencias entre la etapa histórica capitalista y la socialista en los instrumentos que usaron, generalmente en detrimento de la socialista, las diferencias esenciales radicaron más bien en el tratamiento que dan esas sociedades a los individuos. Lo que derrumbó al campo socialista no fue el tipo de instrumentos que se usaban en esos países, sino la conciencia en la población - principalmente de la cúspide de la pirámide del poder- sobre lo injusto del sistema con los individuos.
La enorme racionalización de Marx radica en que centra su estudio en el capitalismo y a partir de ahí juzga toda la historia presente, pasada y futura de la humanidad, y racionaliza esa actitud diciendo que en el capitalismo se encuentran todas las demás formas anteriores de producción (es cuando dice el disparate de que en la anatomía del hombre se encuentra la clave para entender la del mono[3]), y no sólo se encuentran las formas anteriores, sino que él vislumbra con su genio insuperable toda la historia futura de la humanidad.
Marx no inventa el concepto de plusvalía, ni el hecho que la propiedad privada era un robo, pero mediante un complicado rejuego de conceptos abstractos manifiesta que el capitalista le roba al proletario mediante la plusvalía y he aquí la justificación moral para la Revolución Comunista, porque el robo está implícito en el mismo proceso productivo y no depende de la voluntad del capitalista. [4]
Sin embargo, como el hecho de que sea intrínseco al proceso económico el robo ejecutado en la plusvalía, hay que compensar ese hecho para incitar al odio al enemigo de clase. Y por esa finalidad sigue racionalizando y pinta al burgués con "objetividad científica" : "Como capitalista, él no es más que el capital personificado. Su alma es el alma del capital. Y el capital no tiene más que un instinto vital: el instinto de acrecentarse, de crear plusvalía, de absorber con su parte constante, los medios de producción, la mayor masa posible de trabajo excedente. El capital es trabajo muerto que no sabe alimentarse, como los vampiros, más que chupando trabajo vivo, y que vive más cuanto más trabajo vivo chupa."
Si eso es ciencia, yo soy un velocípedo.
Pero en esa frase se retrata un procedimiento mental muy usado por todos los humanos. El ser humano capitalista deja de ser humano para convertirse en una abstracción, "Su alma es el alma del capital", pero luego lo asocia con una imagen concreta, pero odiosa, de "un vampiro que chupa su energía del trabajo vivo".[5]
Cuando se habla de capitalistas, nos estamos refiriendo a seres humanos que realizan una función social, pero algunos de esos capitalistas pueden realizar algunas otras funciones sociales. Por ejemplo, ser mecenas para los artistas, pueden ejercer la filantropía, pueden ejercer la función de gobernantes, etc.
Hay capitalistas que realizan funciones sociales de gobierno gratis tan sólo porque se sienten inclinados al servicio público.
Cuando se nombra la abstracción "capitalista" no se está hablando de un ente real, se está hablando de una función social. La burguesía no es un ente real, es una abstracción que designa una función social. Por ejemplo, la palabra "plomero" designa una función social que realizan algunos individuos, que además pueden ser padres, hijos, carpinteros, sindicalistas, etc. ¿Pudiera decirse que existe la "clase"plomera? Clase en el sentido de función, sí. Como ente social, no.
No basta designar a los burgueses por la función social que realizan, sino que hay que demostrar que los burgueses son un ente social único y eso no es posible, porque la fuerza de repulsión entre los burgueses es mayor que la de atracción. La frase " los burgueses son capaces de vender la soga con la que serán ahorcados" debe interpretarse así: "Un burgués es capaz de vender la soga con la que será ahorcado otro burgués." Y eso es así porque la burguesía no es un ente social. Si la burguesía fuera un verdadero ente social, como lo es el ejército, por ejemplo, los revolucionarios que intentaran atacarla no podrían hacer propaganda antiburguesa, ni editar libros comunistas, ni comprar ni siquiera fuegos artificiales y por último, no encontrarían trabajo para subsistir, que es precisamente, lo que les ocurre a los anticomunistas bajo el régimen comunista, porque las Revoluciones Comunistas crean una Nueva Clase que sí es un verdadero ente social que lo monopoliza todo.
El poder narcotizante de las abstracciones es tal, que los comunistas usan sin sonrojarse el concepto "dictadura de la burguesía" a un régimen que les da todas las facilidades habidas y por haber para conspirar en contra de él y destruirlo. Y luego se imaginan que están haciendo lo mismo que la burguesía cuando instauran la "dictadura del proletariado", que si es una verdadera y absoluta dictadura y que en modo alguno es ejercida por el proletariado, sino por una Nueva Clase formada por el Buro Político, el Comité Central, y los funcionarios estatales de importancia.[6]
e) Marx no supo nunca nada sobre el alma del hombre
La unilateralidad de Marx se demuestra en su obra fundamental, en "El Capital".
La fórmula para los clásicos es: capital constante + capital variable + tasa media de beneficio. La gran innovación del primer volumen de esa obra fue la nueva fórmula del precio de equilibrio: capital constante + capital variable + plusvalía. Esta última era mayor o menor según el porcentaje relativo de capital variable respecto del de capital fijo. O sea, cuantos más obreros y menos máquinas interviniesen en la producción mayor beneficio se obtenía y viceversa. De aquí Marx derivó su teoría de la crisis capitalista, más y más aguda conforme aumenta la acumulación de capital y disminuyen los beneficios. Como la realidad no respaldaba su aseveración, calificó que la inadecuación era tan sólo aparente y que la resolvería en el tercer volumen. En el tercer volumen sin embargo se dice: "En la vida real las mercancías no se cambian de acuerdo con sus valores, sino con arreglo a sus precios de producción". Lo que equivale a decir que en el intercambio se equiparan cantidades desiguales de trabajo, que la ley del valor no se cumple.
Todos los economistas anteriores y posteriores establecieron y fundamentaron la "ley de la oferta y la demanda". Él sencillamente hace caso omiso de esa ley porque manifiesta que se anulan y realiza esta obra maestra de la sofística hegeliana-marxista, que es el cimiento de una obra faraónica, monumental, basando todo su andamiaje en el estudio de lo que llama su célula fundamental: la mercancía.
Resulta una verdadera lástima para los tres libros inmensos de "El Capital", para los miles de libros posteriores que se han erigido sobre esta base tan bella, que la mercancía como tal haya surgido tan posteriormente en el camino de la evolución del hombre que no se le pueda echar la culpa del desarrollo desde los primates al homo sapiens. Y queda fuera de toda duda que esos factores desconocidos son mas importantes que cualquier otro posterior, porque fueron los que establecieron el abismo insalvable que existió entre la humanidad primitiva y el resto de los animales.
Cuando Marx retrocede a esta época inicial sencillamente racionaliza, como lo hace en toda su filosofía, y fija en el instrumento y en las fuerzas productivas el alma del hombre, para al menos no contradecir sus años de análisis de la mercancía, de los procesos económicos en el capitalismo. Llega a definir que el hombre se hace tal cuando incorpora en sí trabajo. Es decir, que como el analiza el Trabajo en el capitalismo, define que el hombre se hace tal cuando realiza trabajo productivo, trabajo creador.
Eso es lo que se llama racionalizar, porque ¿trabajo es sinónimo de actividad? Si es así, los animales trabajan.
Sin que haya instrumentos, tan sólo ideando procedimientos para guarecerse, para viajar, coordinando mejor las acciones del grupo con un lenguaje que se mejore día tras día, haciendo prisioneros a animales y domesticándolos y creyendo que los muertos siguen viviendo, ideando mitos, ya el hombre es diferente de los animales.
Sin embargo, adelantándome un poco a las tesis posteriores de la filosofía marxista-leninista, quiero expresar una verdad muy simple que Marx descuida sistemáticamente. ¿Qué mueve al hombre a hacer una mercancía? ¿Una reflexión fría? ¿Un conocimiento exacto? Aunque Marx habla de la cabeza del comprador y del vendedor en realidad él no toma para nada en cuenta la psicología de ambos, entre otras cosas porque nunca supo nada sobre el alma humana. Y en realidad lo que mueve al hombre psicológicamente son las emociones y sentimientos, y las motivaciones, y estas últimas no dejan de estar permeadas de las emociones y sentimientos.
El ser humano es un ser vivo y sigue siendo en gran parte un animal, y como tal, siente y padece gran parte de lo que hace. Y hace y se mueve impulsado por instintos -como los animales superiores-, por motivaciones y emociones, por lo tanto, cuando hace una mercancía para el mercado, aparte de la reflexión fría, la necesidad que lo puede urgir, el hambre que puede atenazarlo, la hace bajo una motivación netamente humana. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué hace precisamente esa mercancía?
Porque tiene fe.
Porque tiene fe en que la va a cambiar o vender.
Y el que la compra tiene fe en que le servirá.
Si el que hace la mercancía no tiene fe en ella ¿la haría?
Si el que la compra no tiene fe en ella ¿la compraría?
El mercado es un acto de fe colectivo donde algunas mercancías cristalizan y otras, no, en dependencia de las fluctuaciones de la fe. No es el "valor" de uso o de cambio objetivo lo que le asigna valor real, el verdadero "valor", el valor efectivo, lo asume por la fe que recibe en un momento dado.[7]
El valor de la mercancía, del dinero, de las acciones, sube y baja de acuerdo a la fe que se manifiesta en el colectivo.
Un banco fuerte, próspero, puede quebrar por falta de fe.
La economía de una nación es sencillamente una religión civil.
El pobre Marx se pasó toda la vida creyendo que su obra era profundamente humana a pesar de que nunca menciona nada humano, quizás porque no supo nunca nada sobre el alma del hombre y que en parte por su culpa la humanidad tendría que sacrificar mas de medio centenar de millones de preciosas vidas humanas y se joderían durante toda su existencia miles de millones de seres humanos en el mundo.
f) El opio del filósofo y la finalidad racionalizadora
Por la pretensión de los marxistas de llamar a su Economía Política científica, nos debemos preguntar cómo actúan las ciencias y tenemos que recalcar que Marx declaró que su microscopio era la abstracción, y eso no es la característica fundamental del método científico, sino como ya hemos indicado, el opio del filósofo.
Las ciencias plantean que el método científico (el aceptado por la comunidad científica) consiste en tres pasos fundamentales: la adquisición de información o datos relativos al problema; la formulación de hipótesis sobre estos hechos; y la comprobación de cada hipótesis mediante la adquisición de nuevos datos de importancia o, cuando sea posible, por medio de uno o mas experimentos diseñados para determinar si la predicción basada en la hipótesis es correcta. Debe tenerse en cuenta que todos los conceptos científicos están sujetos a revisión, modificación o rechazo en virtud de la nueva información que se incorpora mediante la práctica.
Pudiéramos aceptar que Marx adquirió información y datos sobre la economía capitalista, que formuló hipótesis sobre la misma, aunque se excediera en los ámbitos donde las aplicó, pero donde no cumple en absoluto los requisitos del método científico fue en el tercer paso de comprobación de cada hipótesis mediante la adquisición de nuevos datos, pues esa comprobación sistemática nunca ocurrió, porque su meta no era conocer el mundo, sino transformarloy esa meta por sí misma vició sus resultados, lo llevó a racionalizar todo lo que creía observar por su "microscopio abstracto", y más tarde, cuando se sometió a experimentación su doctrina, se comprobó la falsedad de todas sus hipótesis.
Por consecuencia la Economía Política Marxista no sólo no es científica, sino que desde el punto de vista científico el experimento social realizado por los marxistas basado en ella, demostró la falsedad de la doctrina.[8]
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[1] Por cierto, frase inspirada por una de Adolf Hitler en el juicio que le realizaron. Es curioso como los caudillos se copian unos a otros. Noten como Hugo Chávez copió el ataque de Fidel Castro al Cuartel Moncada.
[2] Libro I Cap. V de El Capital.
[3] En "La Ideología alemana" Marx dice: "La sociedad burguesa es la organización histórica de la producción más desarrollada y más diferenciada. Las categorías que expresan sus condiciones y la comprensión de sus estructuras permiten, al mismo tiempo, comprender la estructura y las relaciones de producción de todos los tipos de sociedad desaparecidos, sobre cuyas ruinas y elementos se halla edificada y cuyos vestigios, aún no superados, continúa arrastrando, mientras que aquello que apenas estaba entonces insinuado, se ha desarrollado plenamente, etc. La anatomía del hombre es una clave para la anatomía del mono. Aquello que en las especies animales inferiores insinúa una forma superior, no puede, por el contrario, ser comprendido sino cuando se insinúa la forma superior".
[4] ¿Dónde está esa "plusvalía" en el caso de la producción de vino? ¿Ese valor oculto que ha producido el trabajo de los cultivadores, recolectorers y pisadores de uva que les roba el capitalista? Cuando ellos terminan su trabajo se ha producido un jugo, un vino sin edad cuyo valor es muy inferior al producto final. El capitalista tiene que pagarles sin haber vendido el producto, arriesga su capital por un futuro, que como todo futuro es incierto. Si quiere un vino de gran calidad tiene que dejarlo madurar en las barricas por decenas de años. Aquí la verdadera plusvalía, el valor oculto, lo añade el paso del tiempo, y esa plusvalía agregada al producto se hace a costillas del riesgo del capitalista y de su capacidad de subsistir sin venderlo antes de tiempo. Igual sucede con las obras de arte. El capitalista se la compra al artista y corre un riesgo al hacerlo y con el paso del tiempo, si la compra fue afortunada,la obra adquirirá un valor enorme, valor que no fue producido por el artista cuando hizo la obra, que no fue ninguna plusvalía que él creara en ese momento y que se le robara. La plusvalía en este caso depende de la demanda futura que se hará de su obra, que cuando el capitalista la compra no existe.
[5] Eduardo Galeano en su libro "Las venas abiertas de América Latina" usa esta misma imagen vampiresca: "La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta". Después me percaté que Galeano tiene una obsesión con la garganta, por ejemplo, sin agotar mucho menos la obsesión de este escritor, en "Cuba duele" dice "Las prisiones y los fusilamientos en Cuba son muy buenas noticias para el superpoder universal, que está loco de ganas de sacarse de la garganta esta porfiada espina".
[6] He aquí la razón de mi miedo a las abstracciones. Los comunistas de base no veían que habían abandonado un régimen que les había permitido todas las libertades. No veían que habían implantado una verdadera dictadura absoluta. No veían que la dictadura no la ejercía el proletariado. Y no veían que habían establecido el dominio absoluto de una Nueva Clase y de un Faraón. El poder alucinador de las abstracciones es un poder aterrorizante, porque los seres humanos son capaces de cometer los mayores crímenes en su nombre.
[7] Böhm-Bawerk realiza una crítica muy inteligente al "Capital" de Marx. Comienza criticando la misma base teórica Aristoteliana de la que parte Marx "No puede existir cambio sin igualdad, ni igualdad sin conmensurabilidad", y que luego complementa diciendo que en las dos cosas intercambiadas tiene que existir "un algo común y de la misma magnitud". Böhm-Bawerk destruye la base sobre la que se desarrolla todo la teoría económica marxista cuando afirma que el valor no es intrínseco a las cosas, sino algo subjetivamente apreciado por cada individuo según su situación y necesidades.
[8] Nadie se sorprenda de la subsistencia hoy en día de marxistas. La Fe, tan vilipendiada por los críticos del "opio de los pueblos", no muere fácilmente. Hay quien plantea que lo que se aplicó no es marxismo y tratan de revivir al "joven" Marx. Otros, que lo que se aplicó es "estalinismo", como si Stalin hubiera venido de otro planeta y no hubiera usado lo que Lenin había creado. Todos ellos en realidad desconocen la ley piramidal.