Existe un artículo de Phillip E. Johnson, leído en un simposio en "Hillsdale College", en el mes de Noviembre de 1992, que traduje del inglés con consentimiento del autor, que define de modo muy claro el intríngulis del darwinismo.
Dice Johnson: "el Darwinismo es la respuesta a dos diferentes tipos de preguntas. Primero, la teoría Darwinista nos dice cómo una cierta diversidad en formas de vida puede desarrollarse una vez que tenemos varios tipos de organismos complejos ya en existencia. Si una pequeña población emigra hacia una isla aislada, por ejemplo, una combinación de entrecruzamientos, mutación y selección natural puede causar que esta población aislada desarrolle características diferentes de aquellas poseídas por la población ancestral en la región de origen. Cuando la teoría se entiende en este sentido limitado, la evolución darwinista no es polémica y no posee implicaciones importantes filosóficas o teológicas. Sin embargo, biólogos evolucionistas no se contentan con explicar cómo las variaciones ocurren dentro de ciertos límites. Ellos aspiran a contestar una pregunta mucho mas amplia y que es cómo organismos como el de los pájaros, flores y seres humanos llegaron a existir por primera vez. La respuesta Darwiniana a esta segunda pregunta es que la fuerza creativa que produjo plantas complejas y animales de predecesores unicelulares durante largos períodos de tiempo geológico es esencialmente la misma que produce variaciones en flores, insectos y animales domésticos ante nuestros propios ojos. En palabras de Ernst Mayr, el decano de los Darwinistas de hoy día, 'la evolución transespecífica (macroevolución) no es otra cosa que la extrapolación y magnificación de los eventos que se producen dentro de las poblaciones y especies.'"
Es decir, existen pruebas fehacientes de las transformaciones que ocurren dentro de una misma especie, pero no existen pruebas de que ocurran transiciones de una especie a otra. Se han realizado innumerables pruebas para transformar insectos voladores logrando variedades increíblemente distintas unas de otras, pero que continúan siendo la misma especie. Tampoco se ha logrado crear vida de compuestos químicos. Ambos experimentos tienen que ser realizados con éxito para apoyar el fundamento científico de la doctrina naturalista.
Dice Ian Tattersall en "The Monkey in the Mirror": "Cuanto más aprendemos del registro de los fósiles, mas nítida se ve la imagen de las especies como reales unidades atadas, con nacimientos, historias y muerte. Tienden a aparecer de súbito en los registros fósiles, persisten para variar pero con frecuencia durante notablemente largos períodos de tiempo, y luego desaparecen tan abruptamente como aparecieron. Frecuentemente son remplazados por especies cercanas, algunas veces por especies no relacionadas. O pueden no ser remplazadas’ en el sentido de que un equivalente ecológico cercano tome su lugar después. Lo que no vemos frecuentemente, sin embargo, es evidencia convincente de la gradual transición de una especie en otra."
Es decir, lo que nos dice este autor es que no es la competencia, la lucha por la existencia la que desplaza una especie por otra, y de que no hay gradual transición de una especie a otra, según indica el registro de los fósiles.
El excelente trabajo de Johnson, que quisiera exponer aquí completo, lo que es imposible, y que recomiendo busquen en la Internet[1], dice: "El segundo aspecto del naturalismo científico que es importante para nuestro propósito es su conjunto de reglas que gobierna la crítica y el reemplazo de un paradigma. Un paradigma es una teoría general, como la teoría Darwinista de la evolución, que ha alcanzado aceptación general en la comunidad científica. El paradigma unifica las especialidades que conforman la comunidad de investigación y guía la investigación en todas ellas. De esta manera, zoologistas, botánicos, genetistas, biólogos moleculares y paleontólogos ven su investigación dirigida a llenar los detalles del paradigma Darwiniano. Si un biólogo molecular ve un patrón de mutaciones aparentemente neutrales, que no tienen un efecto aparente sobre la adaptabilidad del organismo, ellos tienen que buscar una manera de reconciliar sus hallazgos con el requerimiento del paradigma de que la selección natural guía la evolución. Esto ellos lo pueden hacer postulando una cantidad suficiente de mutaciones adaptativas invisibles, las que se estiman acumuladas por selección natural. De modo similar, si los paleontólogos ven nuevas especies fósiles apareciendo súbitamente en el registro fósil y que permanecen básicamente sin cambios desde ese entonces, ellos deben realizar las contorsiones necesarias para forzar esa evidencia recalcitrante dentro del modelo de cambios graduales a través de la acumulación de micromutaciones. Respaldar el paradigma puede incluso requerir lo que en otros contextos sería llamado fraude. Como Niles Eldredge cándidamente admitió: 'Nosotros, los paleontólogos, hemos dicho que la historia de la vida apoya [el relato de los cambios adaptativos graduales] sabiendo todo el tiempo que no es así.’[2] Eldredge explicó que este patrón de tergiversación ocurrió porque 'la certeza tan característica de la jerarquía evolucionista desde los últimos años de la decada del ´40, la absoluta seguridad no sólo de que la selección natural actúa en la naturaleza, sino que nosotros sabemos de forma precisa cómo trabaja.' Esta seguridad produjo un grado de dogmatismo que Eldredge dijo resultó en la relegación a una región lunática 'de los paleontólogos que reportaron que vieron algo fuera de lugar entre la teoría evolucionista contemporánea por una parte, y patrones de cambio en el registro fósil por la otra.’[] Bajo las circunstancias, los paleontólogos de manera comprensible se tragaron las dudas y apoyaron la ideología reinante. Abandonar el paradigma sería abandonar la comunidad científica; ignorar el paradigma y solamente reunir hechos sería ganarse la etiqueta despectiva de coleccionador de estampillas’. Como muchos filósofos de la ciencia han observado, la comunidad de investigación no abandona un paradigma en ausencia de un reemplazo adecuado. Esto significa que la crítica negativa del Darwinismo, a pesar de lo devastadora que pueda aparecer, es en esencia irrelevante para los investigadores profesionales. La crítica puede señalar, por ejemplo, que la evidencia de que la selección natural tiene cualquier poder creativo es en algún punto entre débil o no existente. Eso es perfectamente cierto, pero para los Darwinistas el punto más importante es éste: si la selección natural no hizo la creación, ¿qué lo hizo? 'Dios’ es obviamente inaceptable, porque tal ser es desconocido para la ciencia. 'No sabemos’ es igualmente inaceptable, porque admitir ignorancia dejaría la ciencia a la deriva sin un principio director. Para poner el problema en los términos más prácticos: es imposible escribir o evaluar una propuesta de subsidio sin un marco teórico de trabajo aceptado por la generalidad."
El hecho de que me incline a aceptar, me sea más grato y afín el naturalismo científico, porque es una doctrina más coherente en su conjunto con referencia a la información que poseemos, porque me es más aceptable la verdad democrática que puedo discutir y modificar, que aceptar un dogma incambiable que se me dice proviene de una revelación que un ser humano tuvo hace milenios o recientemente, no me impide ver la realidad humana, su esencia como ser que imagina y cree, y la relatividad intrínseca de toda verdad como el acuerdo social de un grupo dado en un momento dado. -------------------------------------------------------------------