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    Las Abstracciones son el opio de los pueblos

     a) Filosofía Concreta

    La filosofía que planteamos es una filosofía que trata de despegarse el mínimo posible de las disciplinas científicas y de la actividad humana en general, o lo que es lo mismo, trata de ser
coherente[1] con la información relacionada con la mayor cantidad de elementos materializados, con las creencias materializadas. Rehuye el método metafísico y la abstracción especulativa, por lo que resulta en una visión concreta del mundo que trata de sacar provecho de todas las disciplinas y conocimientos sólidos, incluso el más obvio y vituperado por los partidarios de la coprosofía -el sentido común.[2]

    No desprecia
a priori ningún tipo de actividad humana y parte del optimismo de que lo poco que puede "saber"[3] el hombre es producto de su praxis humana, praxis que desde luego no es sólo la científica. Es pues ante todo, una Filosofía Concreta y de ahí su nombre resumido.

    Como doctrina dependiente en su contenido de todos los conocimientos, es también dependiente en su lenguaje y como visión general del mundo para todos se siente obligada a dar su explicación en el lenguaje más sencillo que permita el tema.

    Repito lo ya dicho, sobre que la filosofía como concepción del mundo se distancia de las concepciones del mundo de los científicos en dos aspectos esenciales. En primer término, la ciencia no puede ofrecer una
visión total que abarque todos los aspectos de la vida sin dejar de ser lo que es, porque su vuelo está limitado por la práctica científica que siempre es parcial o especializada (a pesar de las continuas imbricaciones que en ella se realizan) y por la necesidad de la corroboración de nuevas informaciones y el experimento.[4]

    La filosofía, como dije al principio, puede
llenar los espacios imposibles con puentes imaginarios, y además, tiene que interpretar, hacer coherente toda la información, porque si no, no puede construir una visión totalizadora, y es por esa razón que ninguna filosofía puede, por esencia, ser científica, aunque sí pueda y a mi juicio deba intentar no contradecirla en su totalidad (lo que no hace más que reflejar el principio de la coherencia) y basarse lo mas posible en ella sin querer significar un lazo de servidumbre, pues la filosofía no puede ser tan sólo divulgación científica.

     b) Las abstracciones son el verdadero opio de los pueblos

    La segunda diferencia es que la filosofía puede usar, y por lo general lo que hace es abusar de
métodos y lenguajes oscuros, abstractos, imprecisos, que no son usuales en las ciencias.

    En esto sigo a David Hume un
empirista, positivista, agnóstico o escéptico, que quiso aplicar los métodos de investigación experimental al estudio de la naturaleza humana. ¿Cómo se puede determinar nada de la realidad objetiva sin antes saber cómo opera el entendimiento humano? Y él se dedicó a construir su camino partiendo del análisis del entendimiento humano. Planteó que sólo existe una entidad: las percepciones. y las dividió en impresiones e ideas, siendo las ideas como pálidos reflejos de las primeras.

    Esta palidez de las ideas, de las abstracciones, sujetas a la continua acción de la imaginación, es lo que las hace tan peligrosas, tan dadas a convertirse en un narcótico alucinante. Es por ello que la ciencia trata de ponerles grilletes para que no puedan volar mucho y es por ello que trato de no crear nuevas categorías, una nueva terminología, y rehuyo las elucubraciones abstractas.

     En nombre de "Dios", "Alá", "la raza superior", el "imperio", la "Revolución" (de cualquier signo), la "dictadura del proletariado", "La Ley y el Orden", etc., se han cometido los más grandes crímenes de la historia bajo la aprobación hipnótica de las masas.

     El marxismo declaró que la Religión era el opio de los pueblos, porque no comprendió nunca que la religión era una forma particular de las creencias, porque no comprendió que el "conocimiento" es también una forma particular de las "creencias", porque no comprendió que toda creencia tiene una base abstracta, que mientras más abstracta, más irreal y embriagadora, porque no previó la posibilidad de convertirse él mismo en un opio que llevaría a la muerte a millones de personas. La historia del marxismo, nacida del "microscopio de la abstracción" como declaró el mismo Marx, bajo el estandarte de filosofía "científica", y convertida después en la religión oficial de algunos Estados en el mundo, es precisamente una prueba diáfana de que las abstracciones que conforman las creencias son el verdadero opio no sólo de los pueblos, sino también de los filósofos.


    Mi filosofía es concreta por esas dos razones, porque pienso que la casi totalidad de lo que existe, incluida la voluntad del hombre y el pensar del hombre -retomamos y remozamos a Demócrito- está compuesto por una organización dada que en su base última descansa sobre el espacio, la energía y la masa, sobre partículas subatómicas, átomos, ondas, campos y vacío (por lo tanto, sobre cierta porción de nada)[5]; y porque rehuyo usar una terminología abstracta, porque rehuyo la especulación abstracta que no regresa de inmediato a la tierra que se pisa.

Todo esto reafirma el sentido concreto, apegado al espíritu de las ciencias, de mi filosofía, y la definición de la misma como
"Teoría de las Teorías".


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[1] Desearía de todo corazón que la realidad fuese más sencilla. La tendencia a la "coherencia" es ante todo una tendencia sicológica. La realidad no tiene que ser "coherente". Es mas, los científicos que trabajan con la física cuántica han renunciado a explicarla de forma coherente, lógica. Por ejemplo, la luz se conduce incoherentemente. A veces se comporta como si estuviera compuesta de partículas pequeñas y a veces, como si fuera tan solo movimiento oscilatorio de un medio, es decir, como una "onda" y ambas conductas deberían ser excluyentes. Y los físicos entonces hablan de la dualidad partícula-onda, que es la aceptación de una irracionalidad.

[2] Dice Feuerbach "El filósofo tiene que incorporar al texto de la filosofía lo que en el hombre no filosofa, lo que más bien está contra la filosofía, se opone al pensamiento abstracto; por consiguiente, lo que en Hegel es rebajado a mera nota. Sólo así la filosofía se convertirá en un poder universal, acontradictorio, irrefutable e irrevocable. La filosofía no tiene que comenzar consigo misma, sino con su antítesis, con la no-filosofía. Este ser distinto en nosotros distinto del pensar afilosófico, absolutamente antiescolástico es el principio del sensualismo." No acostumbro a mencionar todas las fuentes de mi pensar, porque no estoy haciendo historia de la filosofía, pero es justo mencionar esto, porque mi filosofía está construida "afilosóficamente" en el sentido de la cita.
Cuando digo que mi filosofía es concreta declaro, por una parte, que mis ideas devienen en lo fundamental del materialismo filosófico, pero rechazando el materialismo abstracto de Marx, hijo natural del idealismo de Hegel, que en la realidad acepta la "materialidad" de categorías abstractas (proletariado, clases, dictadura del proletariado, etc.). Es decir, declaro que lo concreto es predominante y que lo abstracto sólo sirve como un viaje corto con regreso inmediato a la tierra que pisamos. El materialismo marxista plantea que de lo concreto se parte a lo abstracto para regresar a lo concreto enriquecido, pero en realidad lo que hace es declarar reales y concretos a los cientos de conceptos abstractos que crea.
Es por ello que para mí las filosofías son concretas (Hume, Comte, Demócrito, Feuerbach, etc) o abstractas (Platón, Kant, Hegel, Marx, etc.).

[3] Más adelante hablo de la relatividad del "conocimiento". El conocimiento es tal para un grupo social dado de un momento dado. Otro grupo califica de "conocimiento" otra parcela de información distinta. Incluso para un mismo grupo, especialmente los científicos, lo que hoy es "conocimiento" ya mañana no lo será, aunque ellos tratan de minimizar este aspecto transitorio de muchas formas distintas, incluso como "acercamiento" a la verdad absoluta, lo que de paso presupone una verdad fija y alcanzable.

[4] Se debiera pensar entonces que la mejor filosofía concreta sería realizada por la ciencia extendiéndose a la generalidad, pero aquí hay varios peligros, algunos no muy pequeños. La primera dificultad es el aherrojamiento de la imaginación al que se acostumbra el científico durante toda su vida, que es en apariencia un encadenamiento a métodos "objetivos", un encadenamiento a la realidad misma, cuando no es más que el encadenamiento a la "lógica" específica del grupo científico pertinente, que no es más que la censura de ese grupo a la imaginación de sus miembros. Un científico que tratara de crear una filosofía tendría que abjurar de esa censura y dejaría por ese mismo hecho de ser científico, se convertiría en un hereje. Y es conocido lo que le trae la herejía a los herejes. Las comunidades científicas poseen poder social, dinero, instituciones educacionales, investigativas y de otro tipo, editoriales, revistas, etc. Y cada comunidad científica se nuclea alrededor de un grupo de creencias específicas donde a los dogmas se les llama paradigmas; es cierto que renovables, pero no fácilmente renovables. Y en esos grupos hay fanatismo, dogmatismo y rebeldía, como sucede en todos los grupos humanos.

[5] La existencia es dual en ese sentido, existe y no existe para un mismo sistema de referencia porque cierta porción de su contenido o en sí misma contiene nada o entes poco definibles, por ejemplo, la ciencia no sabe lo que es la energía, sólo sabe que es una cierta cantidad que se mantiene constante en todas las transformaciones. Y por otra parte, el existir no es más que un momento del acontecer o, como lo afirmó el gran Heráclito, todo es y no es porque deviene en el tiempo.

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