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La Filosofía Concreta y la biología


    En primer término debemos reafirmar lo que ya hemos dicho sobre las categorías, que dividen y separan cosas que en la realidad no son tan separadas. No existe una división precisa entre los entes vivos y los no vivos, no existe una división absoluta entre el ser vivo y su medio, ni entre las plantas y los animales, y es que las divisiones son un procedimiento mental imprescindible para nombrar y para el consiguiente proceso de rumiación sicológica.
    Las características exteriores de los entes vivos son el
crecimiento, la reproducción y el metabolismo. Algunos biólogos sostienen que el metabolismo -un conjunto de procesos químicos que comunica el ser vivo con su medio mediante el intercambio organizado de productos químicos-, es el aspecto más importante (añado yo: para un sistema de referencia ubicado en el ente específico), porque tanto el crecimiento y la reproducción pueden ser demorados o hasta eliminados, pero si el metabolismo se suspende el ser deja de vivir. (nota 34) Otros biólogos plantean que el ser vivo se define a partir de su capacidad de reproducirse, de replicarse (añado de nuevo: para un sistema de referencia ubicado en el medio donde se desenvuelven estos entes), pues la vida desaparecería si no se reprodujera. (nota 35)
    Digamos que el protoplasma, la materia viviente es por lo general, una mezcla organizada, compleja, de proteínas, grasas y muchas otras sustancias, suspendida en agua, y que en conjunto se encuentra en un estado continuo de actividad química. Estas sustancias sin la organización o estructura que las une, aisladas en el medio o mezcladas arbitrariamente no tienen vida. Lo que vive es el sistema entrelazado de esas sustancias macromoleculares. (nota 36) El ser vivo mínimo es una estructura, una forma de organización química de sustancias macromoleculares.
    Una de las dos características fundamentales de los seres vivos, la primera, que define ya a un ente como semi-vivo es
que absorbe del medio entes para incorporarlo a su estructura, para mantener o hacer crecer su estructura (nota 37), a sí mismo, y expele de sí mismo entes (desechos) con el fin de mantener su estructura. Sigue en este sentido la tendencia piramidal cúspica de integración en contra de las tendencias disociativas de base, el Ser Vivo subsiste en cuanto subsiste integrado, y deja de existir en cuanto se desintegra su estructura, aunque subsistieran todos sus materiales integrantes.
    En la Vida pues existen dos términos indisolubles: el medio y el ser vivo. El ser vivo incorpora seres del medio y expele entes de sí conservando su estructura mediante la reposición. Aquí existe una cuestión sumamente curiosa: el ser vivo necesita mantener un equilibrio apropiado con el medio, pero él contribuye a transformar el medio.
    La otra característica fundamental es que el ser vivo
hace réplicas de sí mismo, se reproduce. Observaremos que la reproducción, aunque obedece la misma tendencia, es agresiva, expansionista, tiende a transformar al medio en réplicas de su estructura interna. Llamamos estructura a un conjunto de entes con diversos niveles de relaciones organizados de una manera específica. Un nivel de relaciones esta constituido por entes que mantienen relaciones en equilibrio y son comparables entre sí. Una estructura en nuestra filosofía siempre es una pirámide de relaciones, pero en lo particular es una pirámide en estado estable. Un ente que tienda a conservar su estructura interna mediante intercambios con su medio y a replicarse a costa del medio es un ser vivo. El ser vivo por lo tanto posee información sobre su identidad estructural, una información que busca perpetuar esa estructura.
    La tendencia de conservación de la estructura interna conlleva a otra tendencia: ya que la conservación de la estructura interna depende del medio, y este cambia incesamente por razones externas y por la modificación de los entes vivos,
la tendencia a mantener la estructura interna conlleva la necesidad del aumento incesante de las capacidades de exploración y de transformación del medio y la consecuente capacidad de modificar la estructura propia.
    Es digno de destacar que los seres vivos son los unos para los otros parte del medio y origen de las fuerzas contrarias mas importantes; es decir, las fuerzas de repulsión que generan los seres vivos entre sí son fuerzas que pueden ser mayores en un momento dado que las fuerzas de medio físico y todas estas fuerzas repulsivas son el reto de lo que se llama "la lucha por la existencia".
    Para vencer esas fuerzas contrarias los seres vivos responden en la evolución con lo que se llama en biología el índice de cerebración creciente: en el proceso evolutivo las nuevas especies aumentan sucesivamente la capacidad cerebral. Pudiéramos resumir que en el Universo aparte de las fuerzas de naturaleza nuclear, electromagnética, débil y gravitacional, existen fuerzas de naturaleza biológica (que finalmente se manifiestan química y físicamente, es decir, basadas en la fuerza electromagnética). Estas fuerzas biológicas son de tres tipos diferentes correspondientes a tres tipos de estructura y a tres funciones: fuerzas de mantenimiento, destinadas a la conservación de la estructura del ser vivo; fuerzas informadoras, que recopilan la información externa e interna y realizan labores de autorregulación y control; fuerzas genéticas, que garantizan la expansión del ser vivo.

Copyright © Arnoldo Águila
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