El Foco es a los acontecimientos como la cúspide es a la Pirámide existencial de relaciones. Las categorías “Acontecimiento” y “Existencia” son categorías que inventamos para poder elaborar enunciados, frases, para poder comunicarnos, porque la realidad es un acontecer-existir. Al parecer el problema es en qué fijamos nuestra atención. Si desde el lugar de referencia se observa que el ente observado se encuentra en equilibrio, lo que existe, las estructuras, la organización piramidal, la cúspide es lo que cuenta. Si existe desequilibrio lo que cuenta es el Cambio, el Acontecimiento, y dónde se encuentra el Foco de estos cambios que pudiera coincidir con la cúspide o no.
Cuando la masa de polvo estelar se concentra y gira para ir formando las estrellas y los planetas, se forma un núcleo que cataliza el proceso. Los acontecimientos en un conjunto de entes dado no se producen simultáneamente, comienzan en un sector del conjunto y de ahí se expanden los cambios al resto. Al igual que las relaciones de la cúspide ejercen dominio o cohesión (atracción en definitiva) sobre los entes que forman la base, el foco es un ente o grupo de entes que comienzan un cambio y por simpatía o catalización ejerce el liderazgo del cambio en un nivel dado. Puede coincidir que el grupo inicial que focalizó el cambio termine en forma de cúspide constituida [1], pero no resulta obligatorio.
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[1] La desgraciada genialidad política de Fidel Castro se basa, a mi juicio, en el conocimiento exacto de este mecanismo en la esfera social. Siempre sabe ubicarse en el Foco, siempre sabe evitar que otros se ubiquen en el Foco, siempre sabe minimizar las fuerzas que alimentan otros focos que le son ajenos o contraproducentes. La llamada terquedad e intransigencia de Fidel no es más que verdadera infausta inteligencia para evitar su desplazamiento de la Cúspide.