ARNOLDO ÁGUILA
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"Las venas abiertas de América Latina": CERRADO POR REFORMAS.

Arnoldo Águila
        


(Este ensayo fue publicado en Septiembre del 2002. Hoy, 18 de abril del 2003, leí que el señor Eduardo Galeano criticó la ejecución de tres cubanos que intentaron secuestrar una lancha para escapar de Cuba, intento en el que no se produjo ni siquiera una herida leve. También criticó las largas condenas que recibieron decenas de periodistas independientes y disidentes pacíficos, aunque con su incoherencia de siempre los denigre a todos sin excepción pintándolos de lacayos del imperialismo yanqui, a todos, a los setenta y pico. Parece ser que todo el que discrepe de Fidel pasa a ser por antonomasia un lacayo.)

A los esposos Rodríguez,
porque me mostraron la
importancia de leer ese libro.


    El libro "Las venas abiertas de América Latina" me recuerda un ensayo que escribí y publiqué en Cuba hace como treinta años que se llamaba, en todo el sentido pasado de este verbo, "La naturaleza del ajedrez". En este ensayo, formalmente riguroso, hice un análisis marxista que demostraba con exactitud teutona la naturaleza dialéctica del ajedrez, y que las computadoras, incapaces de comprender las leyes de la unidad y lucha de contrarios, de la transformación de cantidad en calidad y de la negación de la negación, jamás podrían jugarlo bien.

    Fue un análisis modelo, que logró algunos aciertos circunstanciales, y que sólo por un pequeño detalle táctico, la inconsistencia famélica de su base teórica, culminó en el más rotundo fracaso de la predicción arriesgada: hace algunos años una computadora le ganó al campeón del mundo.

    En este opúsculo expondremos un resumen crítico del análisis marxista que hace el insigne Eduardo Galeano del empobrecimiento de América Latina, resumen que hacemos para ayudar a los latinos, quienes por su endeble economía no pueden costearse este libro, que, precisamente, explica de forma muy precisa por qué no pueden pagarlo.

    Es una lástima que este libro no se venda a un precio más razonable para el público al que se dirige o incluso que no esté accesible gratis en la Internet. Y dice esto una persona que ha puesto en línea gratis el libro que le costó una vida escribirlo, "La Esencia Humana", un sistema filosófico completo. Como ya lo había hecho el señor Eugenio Tait con su libro "Filosofía Crítica Trascendental", una obra monumental expuesta en su totalidad en la Internet en dos lugares; en uno, en documentos para Word, y en el segundo, en páginas normales de Internet. O como hizo el señor Alberto E. Fresina con “Las leyes del siquismo”, una obra creativa dentro de la corriente marxista. Y como lo han hecho muchos otros.

    Es obvio que el señor Galeano en este caso puso su interés económico por arriba del ideológico. Él mismo dice que entre las respuestas más estimulantes que obtuvo fue saber del "estudiante que durante una semana recorrió las librerías de la calle Corrientes, en Buenos Aires, y lo fue leyendo de a pedacitos, de librería en librería, porque no tenía dinero para comprarlo."

    ¿Estimulante? ¿Un libro que critica la explotación de nuestras miserias? ¿Y lo dice un hombre que en este mismo libro proclama "Otros motores
la solidaridad, la responsabilidad colectiva, la toma de conciencia de los deberes y los derechos que lanzan al hombre más allá del egoísmo- deben ponerse en funcionamiento."?

    Quizás el periodista, que como buen marxista al fin conoce la crítica familiar que le hicieron a Marx en el sentido de que en vez de escribir sobre el Capital debiera de haber hecho alguno, ha decidido seguir el consejo que le dieron al maestro. ¿O es el fariseísmo de "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago"?

     Y esta es mi primera pregunta: ¿Cómo escribir para los pobres y vender tan caro el libro? (36 dólares en papel común en Amazon.com.) ¿Denunciar la pobreza extrema de América Latina y lucrar con eso?

    Además, resulta sospechoso que el autor venda un libro a ese precio y no lo haya actualizado. Quien piense que está haciendo una buena inversión al comprar un tratado de las injusticias cometidas contra América Latina verá que la última actualización corresponde al año 1978, hace más de veinte años. Yo fui marxista. Yo sé lo que significó la caída del campo socialista. Yo sé lo que significó Carter en su lucha por los derechos humanos. Yo sé lo que significa la desaparición de los regímenes tiránicos en América Latina, con excepción de uno. No me parece honesto que se haga una reedición de un libro que no se cansa de hablar de las dictaduras en América Latina bajo la perspectiva marxista, pues Cuba para él no es una dictadura, y no se diga una palabra sobre los cambios dramáticos que han ocurrido en estos últimos veinte años en América Latina y en todo el mundo.

    Hay silencios que comprometen más que las palabras.

    Es como si yo criticara este ensayo marxista y no le informara al lector que yo también erré haciendo un ensayo marxista. No sería honesto. Así de simple.

    Pero empecemos con el libro, ¿qué tipo de libro es?

    He aquí la primera dificultad.

    Este no es un libro común. Un "crítico" que lo "elogia" dice "Este reportaje-ensayo-mural-obra de artesanía admirable ensambla géneros que andaban dispersos: la historia económica, el relato vital..."

    La obra, pues, no corresponde a ningún género definido. No es un reportaje periodístico que nos trasmita con fidelidad una situación dada o unos hechos específicos. Obviamente no es un mural ni una obra de artesanía. ¿Una mezcla de historia económica y novela, cuento?

    "La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta", así empieza esta obra.

    Muy bien escrito, un pensamiento abstracto de inicio que se concreta en una imagen visual de una invasión de vampiros del Renacimiento: un lenguaje apocalíptico que golpea y deja sin respiración: América Latina, ¡nosotros!, estamos especializados en que los vampiros en avalancha desaforada vengan a chuparnos la sangre de nuestras venas abiertas.

    El lenguaje de imágenes es el lenguaje más primitivo del ser humano, y por ello mismo, más impactante. No ataca la lucidez abstracta y fría del pensamiento lógico o analítico, se limita a golpear los testículos o el ovario del recipiente pasivo.

    En el acápite 2 del agregado final "Siete años después": "Sé que pudo resultar sacrílego que este manual hable de economía política en el estilo de una novela de amor o de piratas."

    El estilo no es el de una novela de amor, como se puede notar desde el inicio mismo, por lo que según el propio autor estamos en presencia de algo como un manual de economía política escrita como si fuera una novela de piratas. Pero él mismo precisa aún más la categoría en la que se puede enmarcar su obra cuando dice al final del acápite: "Algo parecido suele ocurrir, dicho sea de paso, con cierta literatura militante dirigida a un público de convencidos. Me parece conformista, a pesar de toda su retórica revolucionaria, un lenguaje que mecánicamente repite, para los mismos oídos, las mismas frases hechas, los mismos adjetivos, las mismas fórmulas declamatorias. Quizás esa literatura de parroquia esté tan lejos de la revolución como la pornografía está lejos del erotismo."

    Luego la obra, según se deduce de las palabras del propio autor, es una literatura militante, revolucionaria, que rehuye el estilo de catecismo; en otras palabras, estamos en presencia de un panfleto de más de cuatrocientas páginas, revolucionario, comunista, como demostraremos más adelante, y literario, porque está excelentemente bien entrelazado, urdido y escrito.

    Es una obra al estilo de las canciones de Silvio Rodríguez, el afamado cantautor, como por ejemplo, "Te seré fiel", que no se menciona ni a Fidel ni a la Revolución, pero de eso se trata precisamente.

    Es del carácter militante del libro de lo que más se ufana el autor. En el mismo acápite expresa: "La respuesta más estimulante no vino de las páginas literarias de los diarios, sino de algunos episodios reales ocurridos en la calle. Por ejemplo, la muchacha que iba leyendo este libro para su compañera de asiento y terminó parándose y leyéndolo en voz alta para todos los pasajeros mientras el ómnibus atravesaba las calles de Bogotá..."

    ¿Qué recurso literario puede lograr tal resultado?

    ¿Pensamientos articulados dirigidos a estimular el razonamiento?

    ¿Ideas profundas y analíticas?

    Los recursos capaces de despertar tales acciones son aquellos que cortejan las emociones.

    Las emociones que despiertan o refuerzan esta obra son el odio al capitalismo, el odio al imperialismo norteamericano, mediante el recurso de la lástima y la solidaridad con los caídos e indefensos. Las pinturas usadas para alcanzar este resultado son negras y blancas: no hay grises: el capitalismo no ha traído nada útil a nadie, salvo a los opresores que son cuatro gatos. El imperialismo norteamericano no tiene nada a su favor. Los latinoamericanos no son culpables de nada, son sólo victimas paralíticas.

    Y por supuesto, ¿quién no se va a conmover ante cuadros pintados al fuego vivo?

    "Túpac [Amaru] fue sometido a suplicio, junto con su esposa, sus hijos y sus principales partidarios, en la plaza del Wacypata, en el Cuzco. Le cortaron la lengua. Ataron sus brazos y sus piernas a cuatro caballos, para descuartizarlo, pero el cuerpo no se partió. Lo decapitaron al pie de la horca. Enviaron la cabeza a Tinta. Uno de sus brazos fue a Tungasuca y el otro a Carabaya. Mandaron una pierna a Santa Rosa y la otra a Livitaca. Le quemaron el torso y arrojaron las cenizas al río Watanay. Se recomendó que fuera extinguida toda sus descendencia, hasta el cuarto grado."

    Es obvio que este cacique indio despertó mucho miedo en sus enemigos.

    Es obvio que este tratamiento está muy mal de acuerdo a nuestros
cánones actuales. Pero tampoco los indios se destacaban precisamente por el trato civilizado a sus enemigos.

    Al Che Guevara lo mataron hace no mucho, pero no fue así. Es verdad que lo remataron sin hacerle juicio, lo que está mal de acuerdo incluso a los cánones de la época, pero no hay comparación posible con lo de Túpac Amaru.

    Ambos intentaron cambiar el
status quo de modo violento. Ambos no sometían a juicio a los que consideraban enemigos y mataban. Ambos tienen que ser analizados de acuerdo a las respectivas circunstancias.

    En la actualidad habría que sugerirles que formaran un partido político y que fueran a elecciones.

    Los problemas históricos necesitan juicios históricos, que tengan en cuenta las circunstancias de la época. Eduardo Galeano no se cansa de citar, uno tras otro, eventos históricos sin poner jamás la contrapartida o situar en su justo término los acontecimientos.

    Él habla de la conquista de América Latina y dice que el dominio europeo y la subsiguiente dominación del imperialismo americano es la responsable del atraso de esta región: "Para quienes conciben la historia como una competencia, el atraso y la miseria de América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial."

    La velocidad de desarrollo de pueblos distintos es siempre distinta.

    Eso es lo que enseña la historia.

    Pueblos bárbaros y pueblos más civilizados han vivido en la misma época y lo bárbaro de esos pueblos no se ha debido a la civilización de los más desarrollados.

    Antes del descubrimiento de América por parte de los españoles, las civilizaciones autóctonas no estaban tan civilizadas como las europeas. Eso es un hecho innegable.
El desarrollo desigual de los diferentes pueblos es una ley universal. Cuando los chinos tenían una civilización avanzadísima, los demás pueblos apenas comenzaban a andar. Luego los chinos se estancaron y civilizaciones vecinas los superaron.

    Los españoles y europeos en general durante el proceso de la Conquista diezmaron a los indios, pero terminaron por imponer una civilización, que los explotaba cruelmente, pero que era superior, duela lo que nos duela. Si ellos no hubieran hecho así la civilización que habría en esta parte del mundo sería solo superior a las de las regiones africanas y no por mucho margen, y lo que es más grave, ni Galeano, ni yo, ni muchos lectores, estaríamos aquí discutiendo y los que estuvieran, no lo harían en español.

    Pero es que el pensamiento de que nuestra desdicha es la fuente de la dicha ajena no es precisamente un pensamiento del autor del libro. Él cita al maestro Karl Marx cuando en el primer tomo de "El capital", dice: "El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista."

    Y el libro se construye alrededor de este pensamiento marxista, prolongado después al imperialismo norteamericano. El método esencial usado por Galeano es la suma de exposiciones de hechos tras hechos sin balance ninguno: todo es condenatorio: no hay nada bueno en el capitalismo.

    La primera parte del libro "La pobreza del hombre como resultado de la riqueza de la tierra", se divide en "Fiebre del oro, fiebre de la plata", "El rey azúcar y otros monarcas agrícolas", y "Las fuentes subterráneas del poder". La segunda parte "El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes" se divide en "Historia de la muerte temprana" y "La estructura contemporánea del despojo", títulos todos que golpean, que mueven.

    Para contestar con seriedad las miles de aseveraciones que se hacen en la obra se necesitarían unos cuantos libros. Les voy a poner un ejemplo de esto: suponga por un momento que alguien que conoce o dice conocer a su familia, que, digamos, cuenta de diez miembros mayores, expone de cada uno diez pretendidos actos cometidos desde que nacieron, todos pecaminosos e insultantes. Esto hace un total de 100 acusaciones. Usted no conoce todos los detalles, la historia de cada uno de los miembros de su familia, por lo que usted se queda sin habla y la labor ingente de estudio que tiene que hacer para defender a su gente de 100 acusaciones le zumba el güiro.

    Sin embargo, si usted se concentra en una o dos de los enunciados del acusador y demuestra que en ese caso no sólo usó métodos inapropiados, sino que fue tendencioso, e incluso cegato, ya usted pone en duda todo el tinglado, porque quien miente, oculta o deforma en algo tan serio como una acusación, es capaz de hacerlo una y otra vez; y lo que es más importante, si falla en la solución que propone, el libro fracasa en lo más importante.

    Y la solución, el paradigma, que él propone para América Latina es Cuba.

    Es por ello que nos limitaremos a analizar esta parte, que conocemos mucho mejor que él, porque conocimos la Cuba anterior a Fidel, porque fuimos marxistas y vivimos el sistema comunista, porque no hay quien nos haga un cuento sobre lo que sufrimos en vivo y en directo.

    Traté de encontrar algo bueno que dijera Galeano sobre el capitalismo y sólo encontré una expresión que él no la da como ejemplo de algo bueno, sino como ejemplo de la penetración del capitalismo norteamericano en Cuba: "Un viajero español encontró hacia 1859, campo adentro, en remotos pueblitos de Cuba, máquinas de coser fabricadas en Estados Unidos."

    Señor mío, en 1859 en lugares remotos de Cuba era posible encontrar instrumentos fabricados por el capitalismo que facilitaban la vida de las gentes.

    Carijo, ¿esto no es algo positivo?

    El capitalismo ha traído los ferrocarriles, el teléfono, la televisión, las máquinas de coser, de lavar, las turbinas de agua, los camiones, la libre empresa, la libertad individual, la declaración de los derechos del hombre, los libros, la Internet que me permitió adquirir el libro de Galeano, etc. Hasta tribus primitivas de hoy en día pueden disponer de cuchillos de metal imperialistas.


    Luego, al menos no todo lo que ha traído el capitalismo es malo, la civilización moderna más desarrollada es sin duda la capitalista, no la china ni la vietnamita, y mucho menos la cubana. El problema es cómo hacer que cada vez más personas puedan acceder a la civilización más avanzada del planeta. El capitalismo tiene una motivación intrínseca para hacer eso, porque la ganancia se incrementa cuando aumenta el mercado, cuando hay más compradores con capacidad adquisitiva. La tesis de Galeano es totalmente opuesta. Él sostiene que ese desarrollo sólo es posible porque los vampiros capitalistas están chupando la sangre de nuestras venas abiertas, que la única solución es la violencia y la meta es un estado como el de Cuba.

    Con sus pinturas de alto contraste, él dibuja una Cuba como si hubiera sido una colonia de los Estados Unidos, sujeta a desastres sin nombre como cuando los bajos precios del azúcar caían. Es cierto que la dependencia económica de Cuba sobre el azúcar, y lo que no pone Galeano, lo que no agrega, quizás porque sus fuentes de información son las que le da el gobierno comunistas, castrista,
sobre el tabaco y el café -el tabaco cubano siempre estuvo entre los mejores del mundo-, es una mala dependencia, pero ¿Fidel, con más de cuarenta años en el poder, ha resuelto esa dependencia?

    La respuesta es no. Y por favor, no nos insulten la inteligencia con lo del bloqueo, un bloqueo de un único país. Y por favor, Fidel le ha robado dinero a casi todos los países del mundo endeudando hasta el infinito al pueblo cubano.

    Es cierto que Cuba tuvo malas épocas,
pero nunca hubo hambrunas, como las africanas, las asiáticas, las soviéticas. Ni siquiera Fidel, que ha destruido por cierto toda la economía cubana, ha sido capaz de provocarla todavía, gracias a ese suelo destruido antes de Fidel, según Galeano. Antes del 59 en Cuba el peso cubano valía lo mismo, y en algunos momentos más, que el dólar. Fue uno de los primeros países con ferrocarril, con televisión, con televisión en colores, tuvo uno de los mejores niveles económicos de América Latina. El mismo Galeano dice: "Cuando cayó la dictadura de Batista, había en Cuba cinco mil tractores y trescientos mil automóviles." No sólo eso, el transporte público era de primera.

    Galeano no sabe, o no quiere saber que:

    *Fidel en un discurso al principio de su reinado, cuando los cubanos creían en él, dijo que si no había no sé qué cosa, los cubanos comerían malanga. La malanga es una vianda que abundaba en el campo cubano de esa lejana época de leyenda. Pero resulta que la malanga se montó en una goma de tractor, se tiró al mar, arriesgándose a que se la comiera un tiburón, y se asiló. Su mal ejemplo fue seguido de inmediato por todos los demás productos del agro.

    *Fidel, el agricultor en jefe, decidió convertir la Ciénaga de Zapata en una gigantesca arrocera, y desde luego, obtuvo la inversa de un triunfo apoteósico. Creó la Brigada Invasora Ernesto Che Guevara y le dio la encomienda de acabar con todos los árboles frutales de la nación, de una punta a la otra, para sembrar otras cosas que nunca se sembraron. Sé, que si no son cubanos, no me van a creer esto último, pero por desgracia nuestra es absolutamente cierto.

    *Fidel, el arquitecto en jefe, orientó la creación de micro brigadas para solucionar los problemas de la vivienda en Cuba, por lo que las ciudades se están cayendo a pedazos, tal parece que han sobrevivido a bombardeos recientes, y los cubanos tienen que vivir apiñados en una promiscuidad jamás vista en Cuba.

    *Fidel, el ganadero en jefe, determinó personalmente todos los cruces de ganados y Galeano dice "Para aumentar la magra producción de leche de ganado cebú, se han traído a Cuba toros de la raza Holstein con los que, mediante la inseminación artificial, se han hecho nacer ochocientas mil vacas de cruza", por lo que resulta inexplicable por qué se le ha quitado siempre la leche a los niños a partir de los siete años y cada vez es más difícil para un cubano entrevistarse de tú a tú con un bistec.

    *Fidel, el genial inventor del café con leche, decidió crear el Cordón de la Habana y sembrar café caturra en él,
-tuve el honor de trabajar ahí, y lo hice con entusiasmo- y cualquiera que visite la capital puede pedir que lo lleven ahí y le den una taza de ese café genial, incoloro, inodoro, y con franqueza, inexistente.

    *Fidel, el proxeneta en jefe, dijo una vez que Cuba tenía prostitutas (en la Cuba de hoy en día se les llama jineteras), pero que estaban muy bien preparadas porque tenían nivel universitario, eran graduadas universitarias. Galeano se atreve a decir que "Había en Cuba, en 1958, más prostitutas registradas que obreros mineros." Pero no sólo es que antes no había casi explotación minera y por lo tanto muy pocos mineros, sino que en la Cuba de Fidel el número de prostitutas es tan alto y tan barato que ha generado un turismo sexual específico que nunca antes existió.

    *Fidel, el lacayo en jefe, convirtió a Cuba de país amigo de Estados Unidos, pues Galeano escribe "Cuando la revolución conquistó el poder, según Fidel Castro, la mayoría de los cubanos no eran ni siquiera antiimperialista", en un país lacayo de la Unión Soviética que aprobó la invasión de Checoslovaquia y pidió públicamente que se hiciera lo mismo con Cuba, llegado el caso, que mandó carne de cañón a Angola (me salvé por un pelo de ser mandado allí), a Etiopía, y a muchos otros lugares, para cumplir misiones autorizadas y dirigidas por los rusos, que en la Crisis de Octubre (la Crisis de los Misiles) le solicitó a Kruschev que lanzara el primer golpe atómico contra los Estados Unidos, que los cubanos estaban dispuestos a inmolarse en la guerra atómica (él se toma la atribución de decidir la inmolación de su propio pueblo, lo que habla muy en alto de su amor y respeto por los cubanos).

    Galeano critica la división capitalista del trabajo internacional, pero no sabe o no quiere saber que en el campo socialista ocurrió lo mismo y que a Cuba se le dio la misión de producir... azúcar.

    Galeano dice, pero yo lo viví, "En 1970 Cuba debió utilizar el triple de trabajadores para la zafra, en su mayoría voluntarios o soldados o trabajadores de otros sectores, con los que se perjudicaron las demás actividades del campo y de la ciudad: las cosechas de otros productos, el ritmo de trabajo de las fábricas. Y hay que tener en cuenta, en este sentido, que en una sociedad socialista, a diferencia de la sociedad capitalista, los trabajadores ya no actúan urgidos por el miedo a la desocupación ni por la codicia. Otros motores
la solidaridad, la responsabilidad colectiva, la toma de conciencia de los deberes y los derechos que lanzan al hombre más allá del egoísmo- deben ponerse en funcionamiento."

    En 1970 yo participé en la zafra durante todo el tiempo. Yo estaba en una escuela becado y la escuela completa fue enviada a cortar caña. No hubo nada voluntario en eso. Usted perdía la beca si se negaba. El chiste de los cubanos es decir "voluntario como el chino", es decir, obligado. En uno de los pases caí enfermo y no pude regresar. Al poco tiempo recibí un telegrama y a pesar de no estar totalmente recuperado regresé por miedo. Miedo, señor Galeano, es lo que hay detrás de los "voluntarios", miedo es lo que se esconde en cada uno de los participantes en las manifestaciones públicas, en las plazas llenas para apoyar la "Roboilusión", que llamo así porque Fidel lo que hizo fue robarles las ilusiones a los cubanos.

    Cuando Fidel dirigía la lucha contra Batista y muchos cubanos se le unían, lo hacían para derrocar al dictador y restaurar la democracia. No lo hicieron para instaurar el comunismo. Fidel, como él mismo lo ha declarado muchas veces, sí era comunista y sí pretendía instaurar el comunismo. Señor Galeano, ¿no considera usted que es una traición monstruosa pedirle a la gente que arriesgue la vida sin decirle con claridad cuál es el objetivo verdadero de la lucha? ¿No han sido traicionados los muertos que nunca supieron por qué morían? ¿No le robó Fidel al pueblo la ilusión de recuperar la libertad y la democracia?

    Y por cierto, usted dice que Machado fue impuesto por los Estados Unidos e insinúa lo mismo con respecto a Batista, pero eso es mera propaganda fidelista de la que usted ni nadie tiene pruebas porque no fue cierto. Al contrario, sí existen pruebas de la presión norteamericana que se ejerció sobre Batista para que abandonara el poder.

    Sin embargo, debo aclarar que todo lo que dice el libro no es falso ni mucho menos. En las miles de aseveraciones que se hacen hay muchísimas ciertas, de éstas, muchas fueron ciertas en su tiempo, pero ya no lo son, y otras lo siguen siendo, pero el problema radica en la orientación estratégica del libro, que plantea que el desarrollo de los países ricos se debe a que América Latina es pobre, alrededor de la tesis Marxista de la acumulación originaria, lo que es llorar por la leche derramada, porque América Latina no
continúa pobre por lo que pasó hace varios siglos.

    Y decir que la pobreza actual de América Latina es porque los Estados Unidos son ricos, y que este país necesita que sigan pobres sus vecinos, es absurdo, porque el capitalismo moderno busca incesamente la ampliación y la profundización de los mercados.

    Y como muestra lo relativo de cualquier punto de vista, poner la Cuba de Castro como la puerta de salida para los problemas de nuestro continente en 1970, cuando se terminó el libro, es completamente comprensible y válido: se podía estar de acuerdo o no, y nada más. Mantener esa posición en la revisión de 1977, todavía es aceptable, pero reeditar en el 2000, más de veinte años después, y no rectificar nada a pesar del Mariel, cuando más de 125,000 cubanos en 1980 abandonaron de golpe la nación, con los asquerosos actos de repudio que se le hacían a los que se iban, que no sólo eran ataques vergonzosos hacia la dignidad humana, sino que incluso costaron la vida de inocentes, a pesar de la caída estrepitosa del sistema socialista mundial, a pesar del descrédito interno del sistema cubano y de Fidel mismo, a pesar del incremento notorio de la disidencia interna y de la represión que castiga la más mínima expresión de libertad con castigos increíbles, como cuando se castiga a años de cárcel a cuatro cubanos por redactar y dar a conocer un simple documento titulado "La Patria es de Todos", ignorar todo esto y muchísimo más hechos que harían interminable la lista, es ya UN CRIMEN, porque el señor Galeano no puede decir que no ve la evidencia que tiene frente a su nariz, porque estimula a personas que no tienen su desarrollo intelectual a abrazar una causa no sólo perdida, sino infame, y para colmo, aprovecha para hacer fortuna mientras habla de un hombre nuevo que abandona todos los egoísmos.

    Un claro ejemplo de la mala influencia lo tengo en el matrimonio al que le dedico este artículo. En la primera carta electrónica que me envió la señora Janes, que es una brasileña, me dijo entre otras cosas: "Aprovecha para leer:
Las venas abiertas de América Latina". Le hice caso, porque el intelectual honesto siempre chequea una y otra vez sus propias convicciones. Pero le recomendé a mi vez "lea La Nueva Clase de Milovan Djilas, y El Marxismo: Visión Crítica. José Miguel Ibáñez Langlois, o sino vaya en línea a www.arnoldoaguila.com/menu.html, porque es verdad que los Estados Unidos han hecho cosas malas para algunos pueblos, pero al menos ellos no lo hacen contra su propio pueblo, al contrario de todas las variantes comunistas que matan, encarcelan y despojan de la libertad a sus propios pueblos, como Stalin contra la veintena de pueblos bajo el yugo soviético, Ceassescu contra Rumania, Pol Pot contra Camboya, Fidel contra Cuba, etc." Pero no creo que haya seguido mis recomendaciones.

    Cuando la brasileña me responde, me contesta el señalamiento diciendo que he tratado muy suavemente a los Estados Unidos y desatiende lo que es el argumento esencial: en el caso de que un presidente de los Estados Unidos le haga un daño a un país, no se lo hace al suyo propio, al contrario de los dictadores comunistas quienes se han ensañado con sus propios pueblos. Es decir, el odio hacia los norteamericanos no le deja ver el argumento principal, del mismo modo que el señor Galeano es incapaz de ver lo positivo de que alguien encuentre en pueblitos apartados de Cuba en 1859 máquinas de coser.

    La influencia de este libro en la pareja se nota también en el método de acumular enunciados, acusaciones, que dificulta o imposibilita el diálogo organizado en aras de buscar puntos comunes, acuerdos mínimos. Los interesados en estas cartas pueden leerlas en www.arnoldoaguila.com/correo.html#9

    Repito que es un crimen que el señor Galeano no actualice su libro, o que no le ponga, al menos, la etiqueta de "CERRADO POR REFORMAS".


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