Para los que soñaron con el comunismo el pasado siglo
y los que pensamos que este sueño se hacía trizas en
1991 la situación es trágica. Nos tomamos la política
en serio. Hoy después de 100 millones de víctimas el
comunismo está más vivo que nunca. Ahora no tienen que
tomar el poder en líricas revoluciones con
ametralladoras portando flores en el cañón. Ahora el
imperio nos ha eufemizado la imagen. Vivimos en un
mundo tecnológico. La cosa ahora es consumir,
resolver, tener ese ipod, ese televisor Plasma. Los
graves rostros de héroes míticos como el Ché son ahora
camisetas, que generan millones de dólares sin que la
mayoría de los que las portan sepan ni siquiera que
representa la imagen rockanrolera del aventurero
argentino.
El comunismo, con toda su maldad a rastros, es una
especie sitcom donde las estrellas tienen el color de
una carcajada siniestra. Fidel es un anciano benévolo
que se nos presenta en playera anunciando la marca
capitalista Adidas. Evo Morales es la caricatura más
comercial de una raza que jamás tuvo representación
humorística y que ahora, con la figura de Evo, goza de
grán popularidad en el género de la comedia. Rafael
Correa es la imagen pura del pícaro criollo, que hasta
se viste de indígena para resaltar su agudo sentido de
la sátira. Quiza, en el lado más serio de este show,
tenemos a Alan García, representante de una nueva
generación de delincuentes que ponen a prueba la
ignorancia y la escasa capacidad de la audiencia, que
también vota, en un ejercicio legítimo de la más
cómica democracia: la democracia latinoamericana.
Es un milagro que Cecilia Boloco no haya ocupado la
presidencia de la Italia del Sur, hundida en
paupérrima miseria. Allí el programa de mayor
popularidad es Big Brother, una brillante idea
anarquista convertida en broma pesada del draconiano
imperio. Los américanos no respetan ni a Orwell. Qué
verguenza. Encima de esto, el imperio ha desatado una
ola represiva en contra los emigrantes, que son
forzados en masa a cruzar la frontera de México en
busca de descriminación y oportunidad para protestar
por causas socialistas en este páis, donde el control
ha llegado a límites inimaginables por culpa de Osama
Bin Laden, otro personaje, menos cómico, más
peligroso, de "la nueva ola" que sacude al mundo. Ya
aqui no se puede ni hablar por teléfono. Hasta
controlan la internet. Qué falta de respeto. ¿A dónde
está mi libertad?
El Show de Carlos Menem ha sido temporalmente
cancelado por falta de audiencia. Menem ha bajado en
popularidad ante la relación de su hijo con la
fabulosa Shakira, quien es (¿era?) novia de otro hijo
de presidente de Argentina, pero esto de los nombres
son minucias. Ella es una cantante muy seria que no
entra en esto del cambio de imagen ni el bonchesito de
estos representantes de la Nueva Comedia Demócratica.
Toda esta gente alimenta muy bien los bolsillos de
escritorazos como Andrés Oppenheimmer, quien logró una
reputación intachable como analista político y
pitoniso cuando predijo la inmediata caída de Fidel
Castro en su obra maestra "La Hora Final de Fidel"
hace unos 20 años atrás. Oppenheimer ha logrado llevar
su programa de crítica teatral a un éxito de magnitud
global. Jaime Bayly, un famoso escritor de serios
temas homosexuales, es el analista político de mayor
seriedad dentro de la farándula latinoamericana.
Lula tiene amplia experiencia en la farándula y se
cuida en sus monólogos de no seguir las pisadas de los
nuevos comediantes. La experiencia le ha enseñado que
en la tarea de hacer reir al público y hacerse rico a
la vez puede uno encontrar aceite en el camino.
Como predijo Karina, esto es "un mundo nuevo y feliz."
Si no me cree vea el noticiero. El mundo, sobre todo
el de "Nuestra América" ha avanzado a pasos gigantes,
es una lástima que la violencia, que es real y
verdaderamente trágica, sea el toque de ópalo de
semejante obra.
La verdadera estrella del socialismo bolivariano es
nada más y nada menos que Hugo Chávez. Hasta yo he
simplificado su imagen alguna vez. No me lo perdono.
Hugo es uno de los más complejos y serios comediantes
del universo, es el Cantinflas del Nuevo Orden. Sólo
me puedo imaginar como el cobarde de Bush y sus
salvajes esbirros se ríen de él en sus orgías de la
Casa Blanca. El video donde Chávez llama a Bush
"pajarito" y lo reta a un duelo en medio de un campo
tiene que ser un clásico de la política internacional.
Ni siquiera el malvado de Hitler provocó tal ira, tal
señalado acto de dignidad y valentía.
Para los venezolanos Chávez no es ningún comediante.
Esto es totalmente perdonable. Venezuela tendría que
pasar por una etapa similar a la de Cuba para entender
un humor tan negro. Pero la trascendencia de este
gracioso personaje ya hace sus estrágos. Como parte de
la nueva democracia bolivariana ha intervenido un
popular canal de televisión para que el pueblo se
apodere de éste e informe debidamente, no con mentiras
e influencias del imperio. El ídolo de Hugo es Fidel y
ya sabemos el éxito y el resultado de su período
democrático en la isla de Cuba.
Algunos pioneros de la democracia latinoamericana han
tenido un desenlace menos cómico, como es el caso de
Cara de Piña, quien una vez fuera presidente de Panamá
y llegó a desafiar, con machete en mano, al perverso
imperio, siendo apresado por las garras del
capitalismo y exhibido ante el mundo.
El comunismo, socialismo o como usted quiera
llamarle-eso de los títulos es free style-ha renacido
en nuestras tierras, en el éxito de los nuevos
representantes y el super desarrollo de los pueblos de
América está la respuesta para la problemática de la
imigración ilegal en este país. Millones de
latinoamericanos regresarán pronto a sus países para
gozar de los logros del socialismo, dando al traste
con el imperio, que caerá aplastado por la ausencia de
los emigrantes latinoamericanos; indispensables en el
nacimiento y el desarrollo humano, intelectual,
tecnólogico y social de este monstruoso país.