Es sin duda la filosofía comunista la que contiene la doctrina más profunda para la conquista y mantenimiento del poder político. Esta concepción de un partido militarizado alrededor de una doctrina totalizadora le da una fuerza desproporcionada al número de sus integrantes.
Conviene aquí analizar la estructura de un ejército. Tenemos una población de diez mil habitantes y un cuerpo militar de mil hombres armados con palos y piedras. Esos mil hombres sólo son mas poderos que los otros diez mil, no por los palos, sino porque son un ente social, porque actúan como un gigante rodeado de pigmeos. En ese gigante ha desaparecido la individualidad de los individuos que lo componen y sólo subsiste plenamente la individualidad del jefe máximo. Esa pirámide absolutizada del cuerpo militar es la misma del Partido de Nuevo Tipo, que si toma el poder la implantará a toda la sociedad: un modelo donde la fuerza de cúspide, la fuerza del núcleo dirigente, es tan enorme que se crea un nuevo ente, el Partido, apoyado en una Nueva Clase de dirigentes administrativos, sindicales y de organizaciones de masas, que aplasta y suprime la acción individual disociadora y en donde el Secretario General es la cúspide absoluta.
Desde luego, el Partido no muestra el mismo rostro cuando no se encuentra en el poder, a cuando se encuentra en él. No tan sólo por un problema de hipocresía, sino porque el entorno pluralista es disociador debido a la presencia de las fuerzas de base o disolventes de toda la sociedad. Cuando toma el poder, el partido modela a la sociedad a su imagen y semejanza e instala la cúspide propia en la cúspide social y ésta se absolutiza y la base del partido se hace cúspide para los de más abajo y actúa como un elemento aglutinador la Nueva Clase, una nobleza que se disfraza de pueblo, pero que es privilegiada. El Partido de Nuevo Tipo se traga todo y al principio parece que el Partido es el Dueño de Todo, y a pequeña escala lo llega a ser, porque en efecto, se convierte en una clase, porque las relaciones del militante como individuo poco importan, lo que importa es el Partido -léase los organismos superiores del Partido. Y he aquí donde se manifiesta en su pureza las leyes cúspicas cuando socialmente no se les hace lugar a las fuerzas desintegradoras o de base: el Partido se traga a toda la sociedad, luego los organismos superiores se tragan a la Base del Partido, a los militantes, y por último, el Secretario General, el Presidente del Partido se traga a los Organismos Superiores del Partido: Se establece un Sátrapa, un Rey Proletario, quien reina mediante una nueva corte, una Nueva Clase. Lo ocurrido en Corea del Norte con la sucesión del poder de padre a hijo no es mas que un paso consecuente con la lógica del poder intrínseca en la teoría del Partido de Nuevo tipo en una sociedad leninista.
Pero hagamos un pequeño paréntesis para explicar los conceptos de la Filosofía Relacional relacionados con este tema. La Tendencia o Ley Piramidal del Universo expresa que los seres tienden a agruparse constituyendo niveles de relaciones de entes semejantes o congruentes y estos niveles tienden a organizarse en entes constituidos. Estos entes existen mientras sean capaces de sustituir en cierta medida las relaciones de sus componentes con otros sistemas similares por las suyas propias. A medida que esto ocurre los componentes internos van dejando de existir para los otros entes. Los entes por ende tienden a formar niveles de relaciones de entes similares en forma de una pirámide de relaciones donde existen fuerzas de base o de desintegración y fuerzas cúspicas o de integración. Si el sistema piramidal se mantiene en equilibrio existen tanto los componentes como el constituido. Si en el sistema piramidal predominan las fuerzas de base el ente constituido se desintegra. Si predominan las fuerzas cúspicas el ente constituido existe a plenitud relacional y se absolutizan, disminuyen su existencia o dejan de existir los entes constituyentes.
Un ejemplo de esto es como la unión de los átomos se determina por el enlace de los últimos niveles de electrones y tanto el resto de los niveles como el núcleo no juegan ese papel. Es decir, el ente átomo se relaciona con los demás como tal y no como la sumatoria de las relaciones temporales de sus partículas individuales. Para el átomo vecino el núcleo y la parte central de la envoltura del otro átomo en lo general no existen. Otro ejemplo, es que cuando usted se relaciona con una persona, usted se relaciona normalmente con el todo, y no con el hígado, el corazón, etc., de esa persona.[1]
Quizás he aquí la realidad que da lugar a explicaciones como la de Forma y Contenido, pues, digamos el átomo, como tal átomo manifiesta una forma, es decir una organización definida capaz de mantener a ese nivel un comportamiento dado, y las partículas constituyentes pudieran ser definidas como el contenido, pero, he aquí lo importante, el enmascaramiento de los fenómenos de ser constituido como forma, y de constituyentes como contenido, en vez de aclarar los fenómenos los complica, y además se pierde la relación científica, porque hablar de constituyentes y constituido, de seres simples y complejos, es habitual en la ciencia.
Una de las pruebas fehacientes de la ley piramidal en la sociedad y de la importancia del equilibrio entre las fuerzas cúspicas y las fuerzas de base, y que además, pone al descubierto la falacia de varios principios marxistas -como el de la determinación de la base económica sobre la estructura, como el que la Revolución pone en correspondencia las relaciones de producción con las fuerzas productivas, así como la inoperancia de la evolución en espiral (ley de la negación de la negación aplicada a la sociedad)-, fue como se produjo el cambio del socialismo científico hacia el capitalismo en el desmembramiento del campo socialista mundial.
Si analizamos los países socialistas como sistemas sociales monopiramidales, en donde las fuerzas cúspicas (Secretario General, Buró, Nueva Clase) superaban con creces las de base o desintegradoras (los individuos), podemos comprender como pudo ocurrir el derrumbe del sistema comunista. El desarme del sistema fue el resultado directo[2] de la acción de un Secretario General: Gorbachov. Sin un tiro. Sin Revolución. Se procedió al cambio de un sistema a otro SIN REVOLUCIÓN, porque la iniciativa brotó de la cúspide de una pirámide única, cúspide única que poseía todos los poderes y que lo que hizo fue dejar de anular las fuerzas desintegradoras de la base, de los individuos. La liberación de los componentes de esa base desmoronó el sistema monopiramidal, dando lugar a muchas pirámides distintas.
Esto es la prueba social más palpable y elocuente sobre la vacuidad de los mitos de la "ley" de la lucha de clases, de la "ley" del salto cualitativo, de la "ley" del avance en espiral, de la ley de la determinación de la base sobre la supraestructura económica.
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[1] A menos que usted sea un cirujano que lo esté operando.
[2] No queremos decir que un hombre solo lo pudiera hacer todo. El artículo genial de Bernard Levin que predijo la caída del comunismo en "The Times" en Londres en agosto de 1977, expresa precisamente que la libertad se lograría en los países comunistas porque el conocimiento de la realidad, el deseo de libertad, aunque era inexpresado existía en todos y que una vez comenzado el proceso liberador el mismo sería indetenible. El hecho es que las fuerzas disociadoras individuales estaban fuertemente reprimidas, pero no habían desaparecido, y al dejar de tener el contén se produjo una explosión social, pero el responsable de la liberación de ese contén, y por lo tanto, al que le cabe el honor, es a Gorbachov.