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     Fuerzas Productivas y Relaciones de Producción


     a) El apotegma fundamental de la economía marxista

    
"A lo largo de la producción social de su vida, los hombres contraen unas relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad; relaciones de producción que son el resultado de un determinado grado de evolución de sus fuerzas materiales de producción. La totalidad de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, su base real, sobre la que se levanta una supraestructura jurídica y política, y a la que corresponden unas determinadas formas sociales de conciencia. El modo de producción de la vida material condiciona de un modo general el proceso social, político y cultural de la vida."[1]

     El párrafo anterior es uno de los más importantes del marxismo, es la piedra angular del
materialismo histórico, de la Economía Política Marxista y del socialismo científico; es decir, de la Teoría de la Revolución Comunista.

     Louis Althusser en
"Ideología y aparatos ideológicos de Estado, Freud y Lacan", en el acápite "Infraestructura y superestructura", dice : "Cualquiera puede convencerse fácilmente de que representar la estructura de toda sociedad como un edificio compuesto por una base (infraestructura) sobre la que se levantan los dos pisos’ de la superestructura constituye una metáfora, más exactamente una metáfora espacial: la de una tópica. Como toda metáfora, ésta sugiere, hace ver alguna cosa. ¿Qué cosa? Que los pisos superiores no podrían 'sostenerse' (en el aire) por sí solos si no se apoyaran precisamente sobre su base. La metáfora del edificio tiene pues por objeto representar ante todo la 'determinación en última instancia' por medio de la base económica".

     Para visualizar esa metáfora y para que veamos lo que tanto Marx como Althusser dan por sentado en la misma y
no tienen en cuenta al analizar, expresemos visualmente en una gráfica el planteamiento marxista:


     Expliquemos el gráfico a la luz del apotegma fundamental de la filosofía marxista.

     La caja representa al edificio social y sólo deja fuera lo que Marx llama
"formas sociales de conciencia", pues recuérdese que de acuerdo con el principio filosófico del materialismo histórico "el ser social determina la conciencia social". La base de la estructura social, posee un "modo de producción" específico, que determina a la supraestructura.

     Althusser señala precisamente en qué radica la esencia de la metáfora de Marx cuando éste usa los términos base, supraestructura, o cuando dice
"se levanta", diciendo …"Que los pisos superiores no podrían 'sostenerse' (en el aire) por sí solos si no se apoyaran precisamente sobre su base".

     En el caso del edificio lo que hace funcionar a la base como sostén del edificio es la existencia de la fuerza de gravedad. Si no existe la fuerza de gravedad
la base del edificio no sostiene a la supraestructura.

     En los entes sociales, en las sociedades específicas, obviamente no existe fuerza de gravedad actuante, luego ¿cuál es la fuerza actuante en el ente social para que la metáfora sea válida?

     Tanto Marx como Althusser no la nombran, no la explican, y es la fuerza que justificaría la metáfora. Y es precisamente esa fuerza que no se explica la que representaría en realidad la
"determinación" de la base sobre la supraestructura, porque Marx no demuestra en ninguna parte que "El modo de producción de la vida material condiciona de un modo general el proceso social, político y cultural de la vida". Simplemente lo da por sentado, como da por sentada la fuerza que justificaría su metáfora.

     Pero analicemos con más profundidad los términos empleados en la metáfora marxista.

     En la metáfora marxista del edificio la supraestructura no se compone de entes sociales sino de calificativos abstractos (relaciones políticas, jurídicas) que descansan sobre una base compuesta de relaciones entre entes (relaciones de producción), relaciones que se han sustraído de una mezcla de entes de distinta naturaleza, máquinas y hombres, quienes reciben el título de
fuerzas productivas, a pesar de ser entes.

     Tratemos de digerir esto y comencemos por
la base.

     ¿Entre quiénes son las relaciones de producción?

     Las relaciones de producción son las relaciones que existen entre los hombres entre sí, entre ellos con las máquinas y herramientas, en el proceso de producción, en donde se manifiesta el régimen de propiedad de dichos medios de producción.

     El concepto de
"relaciones de producción" se abstrae, se separa de los entes que las poseen y luego se dice que esas relaciones de producción descansan sobre esos mismos entes que han sido desnudados de esas relaciones y que ahora se nombran "fuerzas productivas". La incoherencia es evidente en dos planos; en el primero, hombres y máquinas no son fuerzas, sino entes, pueden realizar fuerzas, tienen la capacidad de ejercer fuerzas, por lo que resulta más natural y exacto denominar a ese conjunto capacidad productiva de una sociedad específica de determinado desarrollo tecnológico, con unos hombres con los conocimientos correspondientes, pero no es coherente llamar "fuerza" a entes, a una "capacidad de realizar fuerza"; en el segundo plano, en el concepto de "relaciones de producción" se hallan ya englobados todos los conceptos provenientes del sistema jurídico y político y resulta completamente artificial "elevar" como supraestructura las consideraciones jurídicas y políticas que se encuentran esencialmente incorporadas en las "relaciones de producción", pues si usted le quita a estas relaciones lo jurídico y lo político las "relaciones de producción" pierden todo su sentido y sólo se vería gente produciendo sin poder entender lo que está ocurriendo. En este caso el concepto "relaciones de producción" quedaría como una película muda sin argumento. Por ejemplo, las leyes esclavistas y la política esclavista son la esencia de las relaciones de producción esclavistas, sin esas leyes y esa política las relaciones de producción se convierten en una abstracción vacía sin sentido alguno, en un nombre abstracto.

     Pero en la mitología marxista esto tiene un sentido, y el sentido es apoyar el concepto de que las
"fuerzas" productivas se oponen dialécticamente a las relaciones de producción y que aquí en esta contradicción entre "contenido y forma" se propician los cambios de modo de producción. Sería muy cursi decir que la "capacidad productiva" puede ser favorecida o acelerada por las relaciones de producción, por la forma en que esa capacidad productiva opera en un momento dado.

    Resumamos hasta el momento las incoherencias del apotegma:

    1- No se demuestra la conclusión del apotegma
"El modo de producción de la vida material condiciona de un modo general el proceso social, político y cultural de la vida".

    2- El concepto
"fuerzas productivas" engloba a entes disímiles, hombres y artilugios (máquinas y herramientas), capaces de aplicar fuerza, pero que no son fuerzas ellos mismos. El concepto "capacidad productiva" sería más exacto y hay que hacer notar que esos hombres no están vacíos, sino que para que sean "fuerzas" o para representar más bien "capacidad", son hombres con "conocimientos específicos".

    3- Las
"relaciones de producción" son las relaciones entre los hombres entre sí y con los artilugios, ¿por qué se separan esas relaciones de quienes la tienen y se ponen sobre ellos como algo aparte? ¿Por qué se despojan a las relaciones de producción de su contenido jurídico y político?

    4- La metáfora
"base y supraestructura" requiere la presencia de una fuerza real que haga descansar, depender, una sobre la otra, ¿cuál fuerza es?

     b) Las verdaderas metáforas realistas



     La Filosofía Concreta da una respuesta muy sencilla a la pregunta del último punto: en los entes sociales actúan las mismas fuerzas que en cualquier otro ente: fuerzas de atracción, de cohesión, y fuerzas de repulsión o desintegradoras, manifestadas en una estructura piramidal en donde las fuerzas de cohesión cúspicas tienden a mantener la pirámide unida, y las fuerzas de base individuales tienden a desintegrar el ente social. [2]


     La metáfora de la pirámide se justifica plenamente porque los miembros del conjunto se organizan en niveles que se encuentran los unos sobre los otros, los menos numerosos sobre los más numerosos. Las fuerzas desintegradoras que terminan por dar al traste con el ser humano se encuentran en su base, en las células, etc., y las fuerzas de integración se ejercitan de los niveles superiores sobre los inferiores. La metáfora de la pirámide es absolutamente universal y se aplica también a las sociedades.



     Es la cúspide de una sociedad la que determina sobre la base, no al revés, y esto es así mientras las pirámide, el ser compuesto, subsista como tal, y el ejemplo más elocuente de la verdad de lo que afirma en este punto la Filosofía Concreta es como Gorbachov y Yeltsin desde arriba desmantelaron el comunismo. No fue la base económica de Rusia la que desmanteló el comunismo, y eso sólo puede ser explicado piramidalmente.

     La metáfora piramidal es una metáfora diáfana y sencilla que se aplica a entes concretos, materiales, con todas sus relaciones, no a abstracciones ni a calificativos y coherente con las fuerzas físicas de atracción y repulsión existentes en el Universo.

     La metáfora marxista no es científica, es incoherente, no es universal y ni siquiera es materialista por el uso y abuso de abstracciones.

     c) Radiografía del apotegma

     Pero ahora retomemos el párrafo donde se expresa el apotegma fundamental de la doctrina comunista, para desmembrarlo en cada uno de sus argumentos.

     Cuando en su primera parte dice
"A lo largo de la producción social de su vida, los hombres contraen unas relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad…" hay una inexactitud de punto de referencia, porque cuando se dice "los hombres" el punto de referencia real que se toma es el de cada hombre individual y desde ese punto de referencia es cierto que para el individuo esas relaciones son necesarias e independientes de su voluntad, pero si se considera a "los hombres" desde el punto de vista colectivo no es cierto que esas relaciones sean necesarias e independientes de su voluntad, porque colectivamente tienen poder para cambiarlas, que es lo que sucede en las revoluciones o cuando el segmento social con el poder requerido por las transformaciones, de un momento histórico dado, lo decide, como en el tránsito ya mencionado del socialismo al capitalismo.

     Es decir, que el aspecto de
"independientes de su voluntad" no se cumple ni en el plano colectivo, ni para los que detentan el poder suficiente en un momento dado.

     Luego, en su conclusión dice:
"El modo de producción de la vida material condiciona de un modo general el proceso social, político y cultural de la vida".[3]

     Y, obviamente somos seres vivos y tenemos que comer, beber, defecar y procrear para continuar siendo seres vivos y no un conjunto destinado a perecer.

     Y es obvio también que tenemos una parte animal y tenemos una parte humana, que no sólo comemos, defecamos, y procreamos, sino que lo hacemos diferente de los animales, es decir,
que hasta los actos animales nuestros están humanizados, y además realizamos actividades netamente humanas.

     Haciendo una radiografía del enunciado marxista
"El modo de producción de la vida material condiciona de un modo general el proceso social, político y cultural de la vida", resalta al desnudo que, según Marx, primero somos animales y el modo en que satisfacemos nuestra parte animal determina de modo general todas nuestras actividades, incluso las típicamente humanas de lo social, lo político y lo cultural.

     Y de este modo podemos percibir nítidamente lo que se le escapa a Marx, pues el modo en que satisfacemos las necesidades de nuestra parte animal,
es un modo que ya es típicamente humano, aún en las sociedades más primitivas. Es decir, el modo de producción nuestra, que es el equivalente al modo de subsistencia de los animales, ya contiene dentro de sí algo netamente humano que Marx ni siquiera nombra.

     Volvamos al mismo punto anterior a través de un viaje corto de ida y vuelta refiriéndonos a lo social, a lo político y a lo cultural, y comparemos la vida de pueblos recolectores y cazadores, y la de pueblos que ya cuentan con agricultura, y observaremos que pueblos con similares modos de producción (o dicho de otro modo, con similar equipamiento tecnológico dedicado a las mismas tareas) comen, defecan y visten, por ejemplo, de distintas maneras. Comen con las manos o/y con cubiertos diferentes, o con palillos, o con cubiertos de madera, o con cubiertos metálicos y teniendo las mismas fuentes de comida las preparan de diferentes maneras y a la hora de defecar y orinar lo hacen en huecos o sentándose en diferentes artilugios y a pesar de tener climas similares visten de forma diferente.

     Es decir ¿por qué modos similares de producción
determinan, a través de la historia culturas tan diferentes?

     Esto significa que hay otro factor no mencionado por el marxismo que está interviniendo en estos procesos, que también interviene ya en el mismo modo de subsistencia humana o de producción, y ese otro factor es
la creatividad típicamente humana.

     Y aquí viene la inversión que hace el marxismo de la realidad: el comer es una actividad animal que hay que satisfacer antes de hacer cualquier otra cosa, y los animales tienen un modo de subsistencia, pero el modo de subsistir de los animales humanos deja poco a poco de ser una actividad animal, y se va convirtiendo en una actividad humana, y como tal,
el modo de subsistencia humana o de producción mismo es producto de la creatividad humana. El ser humano tiene que crear, inventar, el modo de producción, y a medida que lo hace abandona el modo de subsistencia meramente animal, por lo que la creatividad humana determina el modo de producción con sus variaciones, procedimientos e inventos y también todas las demás actividades que hace.

     Esto es lo que oculta o no dice la terminología marxista cuando usa
"modo de producción", que es un término bastante posterior en la evolución humana, en vez de "modo de subsistencia" que nos es propio como animales que somos: Primero somos humanos, y después, con nuestra creatividad, creamos modos de subsistencia (o de "producción") humanos.

     Obviamente, por vivir en sociedad y la herencia de conocimientos transmitirse socialmente, no sólo la manera de producir, sino todo el resto de las actividades, va transformando al ser humano y su misma creatividad se manifestará diferente de acuerdo a las condiciones sociales, pero al inicio y a lo largo de siempre, es la creatividad humana la que con su actividad transforma el modo de producción y todo lo demás.

     d) Dos experimentos que demuestran la falsedad del apotegma

     La demostración de qué factor es primordial se demuestra a través de dos experimentos imaginarios. En el primero, hacemos desaparecer en un instante en el mundo entero todo lo artificial construido por el hombre, con excepción de cierta reserva de alimentos y medicinas, para que la catástrofe que esto significa no conlleve a la humanidad a un exterminio masivo inmediato, pero no hacemos desaparecer los conocimientos, ni los libros.

     La catástrofe sería enorme y miles de millones de seres perecerían, pero se puede suponer con bastante certeza que no perecerían todos y es razonable predecir que los sobrevivientes poco a poco irían reconstruyendo sus sistemas de vida, porque tienen los conocimientos acumulados por la creatividad humana y se puede presumir que el tiempo de recuperación de la humanidad sería muchísimo menor que el empleado en su evolución natural, porque tendrían la guía de los conocimientos.

     Pero si usted le quita de golpe al mundo entero todos los conocimientos, con excepción de los relacionados con el uso
inmediato de la reserva de comida y medicinas para igualar las condiciones de ambos experimentos y deja intacto todo lo material, la humanidad, al retornar a la animalidad precursora humana, sin conocimientos de ningún tipo, ni siquiera sobre el arco y la flecha, ni del arte del fuego, estaría de golpe al borde de la extinción. Obviamente mucho más cerca que en el caso anterior. Pero incluso si algunos grupos sobrevivieran, los seres humanos tendrían que recorrer de nuevo el larguísimo proceso de la evolución.

     Y he aquí lo interesante de este experimento: en el caso de que recorrieran de nuevo el proceso de evolución,
¿no sería la creatividad humana la que lo impulsaría?

     ¿Qué es entonces lo primero y determinante? ¿Los conocimientos o el modo de producción?

     Resulta obvio que son los conocimientos.

     ¿Y si los conocimientos se pierden, como en el segundo caso, qué nos permite asegurar que la humanidad los podría obtener de nuevo?

     La creatividad, la imaginación o la inteligencia que el ser humano posee.

     Ahora bien, la creatividad humana es algo que puede existir en diferentes grados, puede ser mucha o poca, puede ser favorecida por la organización de la sociedad o puede ser frenada. Es decir,
los hombres, entendidos como conjunto, como sociedad, es decir, desde el punto de referencia colectivo, sí determinan cómo se va a subsistir, cómo se va a producir, y el grado y la forma en el que la creatividad humana individual puede intervenir en el proceso.

     Un ejemplo histórico perfecto fue lo que ocurrió en Cuba con la Revolución Comunista de Fidel Castro.

     Cuba antes del triunfo de la Revolución en el ’59 se encontraba entre los países más desarrollados del Hemisferio Occidental. La Revolución les robó a los propietarios, grandes y pequeños, sus propiedades y riquezas, quienes se fueron del país y se establecieron principalmente en Miami. Al éxodo se unieron empleados y simples trabajadores en cantidades substanciales. La mayoría de ellos, tanto ex propietarios como trabajadores, se fueron sin recursos económicos.

     Esto es similar al ejemplo que se dio sobre la pérdida de lo material para la humanidad, pues los cubanos que emigraron en esa época inicial tuvieron que reiniciar sus vidas contando tan sólo con sus conocimientos y creatividad. Al cabo de un breve tiempo histórico la comunidad cubana en Miami ha obtenido un poder económico y político muy destacado, incluso comparándolo con otras minorías en los Estados Unidos de América.

     Mientras tanto, en ese mismo período histórico en Cuba, los hombres, la sociedad, dirigida por la cúspide castrista, cambió la organización económica, restringiendo la creatividad individual general y ejecutando tan sólo la creatividad de la cúspide, y el resultado en el mismo período de tiempo es que Cuba se encuentra hoy entre los países más pobres del Hemisferio.

     Es decir, la problemática social queda totalmente distorsionada dentro del estrecho punto de vista del marxismo.

     Sirvan estos ejemplos para contrastar el materialismo abstracto, metafórico, especulativo, y por lo tanto, impreciso y engañoso, de Marx y el materialismo concreto y claro de la Filosofía Concreta.


     e) Conclusión

     El marxismo afirma que las
fuerzas productivas, constituidas por los medios de producción (máquinas y herramientas) y los hombres, entran en contradicción con las relaciones de producción agudizando la contradicción entre las clases, y dando por lo tanto origen a que este conflicto tarde o temprano se resuelva por la vía revolucionaria. En resumidas cuentas, que las fuerzas productivas son verdaderamente las que transforman al mundo y que son frenadas en su progresivo desarrollo por el efecto retardante del aparato social (relaciones de producción y supraestructura ideológica).

     Como ya hemos expresado, aquí nos enfrentamos a una abstracción que engloba un conjunto de máquinas e instrumentos y también al hombre. Esto desde luego
no es un ser definido en los términos de la filosofía concreta, ni de las ciencias, ni tampoco es una fuerza; es una mezcla de entes disímiles (máquinas y hombres) y a esa mezcla Marx la llama por inspiración divina "fuerzas productivas". Nótese que las "Relaciones de Producción" son relaciones entre personas y medios de producción, no es un ente dado. ¿Por qué se llama "Fuerza" Productiva a un conjunto de entes? ¿Acaso se llama "fuerza" a la capacidad productiva para intentar sugerir un papel creativo, demiúrgico? Marx contrapone ahora las relaciones con sus propios entes al decir que las fuerzas productivas entran en contradicción con las relaciones de producción. En realidad los entes y sus agrupaciones pueden "oponerse" a otros entes, mediante fuerzas o relaciones de repulsión, pero aún conservando la esencia de la dialéctica hegeliana -que por cierto, señor Marx, no pierde su carácter metafísico por solo virarla de cabeza-, resulta traído por los cabellos aplicar el hegelianismo de que las fuerzas productivas -máquinas y hombres- es la afirmación, y que la negación son las propias relaciones de ese grupo mencionado. Ésta es la famosa contradicción dialéctica de la forma y el contenido: "la Forma y el Contenido se complementan mutuamente para formar la totalidad del ente, pero se contradicen y luchan entre sí y producen el cambio del ente". El contenido estaría formado en este caso por las fuerzas productivas y la forma, por las relaciones de producción.

     Es la abstracción un medio del pensamiento que puede resultar fértil para adquirir conocimientos en alguna que otra disciplina científica, pero sin el freno y la cortapisa del experimento, de la observación, del rápido regreso a la tierra que sustenta nuestros pies puede ser una droga poderosa para llevarnos a cualquier resultado
internamente, subconscientemente deseado, pero dolorosamente incierto. La filosofía concreta que desarrollamos parte de que no es posible garantizar por la simple especulación teórica, abstracta, la verdad[4]. Toda especulación debe partir de la praxis y de los conocimientos relacionados con ella y debe ser reafirmada por la práctica.

     Los entes son centros de relaciones. Los entes se relacionan con entes. Los entes son los puntos de partida de las fuerzas. Las fuerzas no son entes. Un ente no entra en contradicción con sus propias relaciones, porque
el ente es la totalidad de sus relaciones[5].

     Marx afirmó que los sistemas sociales evolucionan por la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, que estas últimas se convierten en freno de las fuerzas productivas y que
la revolución es quien pone a tono a ambas. Es por ello que considero el Marxismo dividido tan sólo en dos partes. Y es que tanto el Materialismo Histórico como la Economía Política como el Socialismo Científico son tan sólo acápites de la Teoría de la Revolución Comunista, en donde se aplica el "Materialismo" Dialéctico.

     Y si luego el socialismo comunista de Lenin y comparsa puso en consonancia las relaciones de producción con las fuerzas productivas, que según ellos se desgañitaban exigiendo ese cambio, ¿cómo se explica que en un momento determinado por un cambio de la conciencia social,
la supraestructura (Gorbachov y comparsa) cambió la base[6] económica, las relaciones de producción socialistas a relaciones capitalistas, en un retorno no revolucionario? ¿Cómo afecta a la piedra angular del edificio teórico del Marxismo esta vulneración tan clara?

     La subsistencia de comunistas después del derrumbe del sistema socialista marxista en el mundo sólo puede explicarse por la psicología del avestruz y por la capacidad propia de la
fe ciega.

     Pienso que resulta esencial para comprender y poder valorar el desarrollo histórico del hombre,
conocer primero el origen biológico-social del homo sapiens. Estoy además convencido de que especies semihumanas y tribus humanas perecieron o vivieron estancadas durante milenios precisamente porque su devenir histórico contrarió su génesis biológico-social y perecieron o se estancaron los hombres históricos por no contentar primero la naturaleza íntima del homo sapiens. Incluso he aquí nuestro peligro: que nuestra historia contradiga nuestra esencia humana.

     Desde el punto de vista teórico la filosofía marxista parte del análisis económico del capitalismo y se acerca a la humanidad primitiva a partir de ese punto de vista. Nunca se sobrepone a las limitaciones impuestas por su punto de partida y desde esa visión extemporánea afirma que el ser humano comienza a diferenciarse del animal en cuanto empieza a producir sus propios medios de subsistencia. Pero ¿por qué comienza a producir esos medios? ¿De pronto en una tribu de homínidos, de pre-hombres,
a todos se les ocurre fabricar una herramienta o cultivar la tierra? ¿Qué los mueve a inventar a una herramienta? ¿O es aceptable que la herramienta se inventa a sí misma y se adueña del hombre?

     No es que el marxismo intente responder a estas preguntas, es que jamás busca introducirse en la cabeza del homínido o del hombre mismo, y por ello falla irremisiblemente en su concepción del hombre nuevo, del hombre comunista. Es en la comparación con los animales donde radica la posibilidad de comprender los fenómenos del origen del hombre, porque el hombre es
primero un animal y luego, un homo sapiens. No sólo eso, sino que en la actualidad el hombre es todavía más animal que hombre, como lo demuestra que cerca del 95 % de nuestros genes es compartido por los animales.

     La misma existencia de los países comunistas demostró que era posible una supraestructura faraónica, esclavista, a pesar de que los medios de producción eran similares a los capitalistas. El cambio no violento de un sistema a otro fue el resultado de la determinación del faraón de ese momento, Mihail Gorbachov, que era el único capaz de expresarse libremente y de materializar el deseo de muchos. Utilizando la terminología marxista fue la conciencia social la que transformó las relaciones de producción, lo que por desgracia para el marxismo, es absolutamente imposible y antimarxista, por lo que muchos comunistas han preferido decir que el rinoceronte no existe.




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