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Fuerzas Productivas y Relaciones de Producción


    "A lo largo de la producción social de su vida, los hombres contraen unas relaciones determinadas, necesarias, independientes de su voluntad; relaciones de producción que son el resultado de un determinado grado de evolución de sus fuerzas materiales de producción. La totalidad de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, su base real, sobre la que se levanta una supraestructura jurídica y política, y a la que corresponden unas determinadas formas sociales de conciencia. El modo de producción de la vida material condiciona de un modo general el proceso social, político y cultural de la vida." (nota 22)
    ¿Qué son las Fuerzas Productivas?
    El marxismo afirma que las
fuerzas productivas, constituidas por los medios de producción (máquinas y herramientas) y los hombres, entran en contradicción con las relaciones de producción agudizando la contradicción entre las clases, y dando por lo tanto origen a que este conflicto tarde o temprano se resuelva por la vía revolucionaria. En resumidas cuentas, las fuerzas de producción que son verdaderamente las que transforman al mundo son frenadas en su progresivo desarrollo por el efecto retardante del aparato social (relaciones de producción y supraestructura ideológica).
    Es una abstracción que engloba un conjunto de máquinas e instrumentos y también al hombre. Esto desde luego
no es un ser definido en los términos de la filosofía concreta. Nótese que las Relaciones de Producción son relaciones entre personas, no es un ente dado. ¿Por qué se llama "Fuerza" Productiva a un conjunto de entes? ¿Acaso se llama "fuerza" a la capacidad productiva para intentar sugerir un papel creativo, demiúrgico? Marx contrapone ahora las relaciones con sus propios entes al decir que las fuerzas productivas entran en contradicción con las relaciones de producción. En realidad los entes y sus agrupaciones pueden "oponerse" a otros entes, mediante fuerzas o relaciones de repulsión, pero aún conservando la esencia de la dialéctica hegeliana -que por cierto, señor Marx, no pierde su carácter metafísico por solo virarla de cabeza-, resulta traído por los cabellos decir, por ejemplo, que las fuerzas productivas -máquinas y hombres- es la afirmación, y que la negación son las propias relaciones de ese grupo mencionado. Ésta es la famosa contradicción de la forma y el contenido: la Forma y el Contenido se complementan mutuamente para formar la totalidad del ente, pero se contradicen y luchan entre sí y producen el cambio del ente. El contenido estaría formado en este caso por las fuerzas productivas y la forma, por las relaciones de producción.
    Es la abstracción un medio del pensamiento que puede resultar fértil para adquirir conocimientos en alguna que otra disciplina científica, pero sin el freno y la cortapisa del experimento, de la observación, del rápido regreso a la tierra que sustenta nuestros pies puede ser una droga poderosa para llevarnos a cualquier resultado
internamente, subconcientemente deseado, pero dolorosamente incierto. La filosofía concreta que desarrollamos parte de que no es posible garantizar por la simple especulación teórica, abstracta, la verdad. Toda especulación debe partir de la praxis y de los conocimientos relacionados con ella y debe ser reafirmada por la práctica.
    Marx afirma que los sistemas sociales evolucionan por la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, que estas últimas se convierten en freno de las fuerzas productivas y que
la revolución y el cambio social es quien pone a tono a ambas.
    Pienso que resulta esencial para comprender y poder valorar el desarrollo histórico del hombre,
conocer primero el origen biológico-social del homo sapiens. Estoy además convencido de que especies semihumanas y tribus humanas perecieron o vivieron estancadas durante milenios precisamente porque su devenir histórico contrarió su génesis biológico-social y perecieron o se estancaron los hombres históricos por no contentar primero la naturaleza íntima del homo sapiens. Incluso he aquí nuestro peligro: que nuestra historia contradiga nuestra esencia humana.
    Desde el punto de vista teórico la filosofía marxista parte del análisis económico del capitalismo y se acerca a la humanidad primitiva a partir de ese punto de vista. Nunca se sobrepone a las limitaciones impuestas por su punto de partida y desde esa visión extemporánea afirma que el ser humano comienza a diferenciarse del animal en cuanto empieza a producir sus propios medios de subsistencia. Pero ¿por qué comienza a producir esos medios? ¿De pronto en una tribu de homínidos, de prehombres, a todos se les ocurre fabricar una herramienta o cultivar la tierra? ¿Qué los mueve a inventar a una herramienta? ¿O es aceptable que la herramienta se inventa a sí misma y se adueña del hombre?
    No es que el marxismo intente responder estas preguntas, es que jamás busca introducirse en la cabeza del homínido o del hombre mismo, y por ello falla irremisiblemente en su concepción del hombre nuevo, del hombre comunista. Es en la comparación con los animales donde radica la posibilidad de comprender los fenómenos del origen del hombre, porque el hombre es primero un animal y luego, un homo sapiens.

Copyright © Arnoldo Águila
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