ARNOLDO ÁGUILA
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    El problema fundamental de la Filosofía: la relación entre el ser y el pensar.

    La filosofía marxista divide toda la filosofía anterior y posterior en idealista o materialista en función de la respuesta que se dé a este problema. Si se dice que el ser prima o determina sobre el pensar se es materialista; si se afirma que el pensar determina sobre el ser se es idealista.

    En realidad aquí se encuentra reflejado no el problema que tiene el marxismo-leninismo, sino el problema que tiene cualquier filosofía que opere con conceptos abstractos. ¿Qué es el
ser? ¿Qué es el pensar?

    Para enfocar este problema el método es decisivo, porque o se escoge el método metafísico, abstracto de análisis o se busca el contacto con la realidad que se pretende describir, lo concreto.

    ¿El
pensar no posee, él mismo, ser?

    De acuerdo a los últimos conocimientos fisiológicos el
pensar radica en la parte delantera del lóbulo frontal del hemisferio izquierdo. En último extremo la base del pensar radica en la actividad eléctrica de las neuronas. Existe, por lo tanto, un fundamento físico del pensar y expresado en forma inversa el pensar es la actividad de un ente o de una parte de un ente físico (el cerebro).

    ¿La relación entre el pensar y el ser es entre el pensar y su propio ser como pensamiento, es decir, la relación entre el pensar y las neuronas? Si el pensar se debe al ser fuera de sí, ¿el ser propio del pensamiento, las neuronas, está en ese caso subordinado al pensar?

    Aquí se pudiera producir todo un mejunje de relaciones contradictorias producto del uso de conceptos tan abstractos y generales como lo son el
pensar y el ser.

    Definamos nuestro propio método: Remitimos el lector al uso que se hace en toda la física sobre el
sistema de referencia o punto de vista de un observador y por otra parte a la concretización de los términos demasiado abstractos. Aquí existen dos problemas en función de dónde se sitúa el observador. Si el observador se sitúa dentro del cerebro el pensar es la actividad de una zona específica del cerebro (relacionada o no con otras partes) y esa actividad es producida, un producto, de esa zona y a su vez ejerce una acción modificadora sobre su base. El daño material de partes del cerebro conlleva la afectación de distintas capacidades del mismo, por lo que la actividad del pensar requiere cierto ordenamiento y estado del sustrato cerebral. Por otra parte, si el cerebro no se ejercita presionado por el entorno social (como es el caso de los niños criados por animales), se producen también daños irreparables en el órgano lo que establece que la historia del pensar también modifica el cerebro. Es decir, el pensar determina su propio ser.

    Además, si el observador se coloca fuera del cerebro entonces el problema es otro: ¿de qué manera de relaciona lo externo (
la realidad objetiva) con la actividad del pensar del sujeto anterior? Aquí estamos hablando de un problema de correspondencia. ¿Hasta dónde corresponde el pensar a la realidad? Lo interesante es que puede haber correspondencia o puede no haberla. El observador externo juzga en esto hay correspondencia y en esto otro no. Pero, por otra parte, en lo externo hay pensamiento materializado, no sólo en objetos materiales sino en relaciones sociales, por lo que en este sentido el pensamiento puede corresponder o no con pensamiento materializado en lo externo al sujeto y además pudiera materializarse y dejar su huella en la realidad externa.

    Para complicar aún más el problema, tenemos que darnos cuenta de que ese
observador externo no existe en la realidad, es tan sólo una proyección de nuestra mente para poder observar nuestros pensamientos y la realidad simultáneamente. El observador externo es un enmascaramiento de una tercera presencia que no es más que el conjunto social que nos rodea. Es la sociedad la que juzga si un pensamiento dado corresponde a la realidad o no. Este pequeño fragmento de nuestro método define la FC (Filosofía Concreta) desde el comienzo mismo:

    1. La FC asume la exposición de las diferentes ramas de la actividad material, técnica, científica de las sociedades más desarrolladas de nuestra época y trata de darles una interpretación general.

    2. La FC asume que el pensar es la actividad de un conjunto material (una parte del cerebro) que ayuda a organizar con su actividad y que no se puede organizar adecuadamente si no es bajo una presión social.

         3. La FC asume que el pensar puede concordar o no con una realidad externa y que el juez de esa correspondencia es la sociedad que rodee al individuo en cuestión.

    El planteamiento de si el ser determina el pensar o a la inversa es un enmascaramiento de los problemas reales del pensar y de la realidad y como todo pensamiento abstracto nos hace navegar en un mar de imprecisiones.

    Por ejemplo, si el "ser" se refiere a toda la existencia ¿al pensar de quién se refiere? ¿Al de toda la humanidad? ¿Existe un pensar colectivo? ¿O es el pensar de un individuo abstracto que se ha idealizado y que por lo tanto no existe en concreto? De acuerdo al marco de referencia que podemos usar solamente podemos referirnos al pensar, si es razonable tal generalización, por parte de la humanidad, de una sociedad o del individuo y tenemos que dejar a un lado por falta de información adecuada el posible pensar extraterrestre o divino. Pudiera darse el caso de que alguien creyera que el "ser" del universo tangible prima sobre el pensar de la humanidad -un materialista por la definición marxista-, pero que a su vez creyera que el pensar divino prima sobre todo el universo y el pensar de la humanidad, y en este momento la clasificación se torna dudosa.

    La no muy dichosa definición de Lenin en "Materialismo y empiriocriticismo" sobre la
materia posee la misma vacuidad de los planteamientos metafísicos cuando dijo "La materia es una categoría filosófica para designar la realidad objetiva dada al hombre en sus sensaciones, calcada, fotografiada y reflejada por nuestras sensaciones y existente independientemente de ellas". Para el creyente Dios existe en la Realidad Objetiva independientemente de nuestra voluntad. Y por otra parte si se manifiesta que la realidad objetiva es independiente de la voluntad del hombre, entonces la voluntad del hombre ¿no es una realidad objetiva? ¿No forma parte de la realidad objetiva? ¿No hay en la actualidad una parte considerable de la Realidad Objetiva que es producto histórico de la voluntad del hombre? Esos absurdos se producen en la doctrina marxista-leninista -y en muchas otras creencias- por una falla metodológica sobre tres puntos esenciales: la esencia inexacta del lenguaje, el abuso o, inclusive, el uso de categorías abstractas y la no toma en consideración del aspecto psicológico.

    Es que en realidad bajo una relación puramente abstracta se quiere dar respuesta a planteamientos muy concretos: ¿Existe Dios? ¿Pueden los espíritus -pensar puro- vivir independientemente de la materia? La filosofía relacional no fuerza una respuesta para problemas que en esencia están mal planteados. Si se plantea que Dios existe, pero que no muestra relación actual constatable con el universo conocido, no entra dentro de su contenido, porque la filosofía relacional sólo toma en cuenta lo que presenta relación. Si se dice, por ejemplo, que Dios creó al Universo a partir del Big-bang, eso entra dentro de lo posible según nuestro punto de vista. Si se dice que Dios tiene relación actual con el universo, pero con su poder borra sus huellas; es decir, nos oculta su relación, no podemos constatarlo ni en un sentido ni en otro y queda en el campo de la fe: creer o no creer. No me siento obligado ni a negarlo con estrépito, ni a afirmarlo. Es un problema de cada cuál y no es el objeto central de mi filosofía. Ahora bien, si se me habla de un Dios actuante en cada momento, que no borra sus huellas, entonces
tienen que existir relaciones que prueben tal enunciado. Si se me hacen afirmaciones totalmente contrarias a los descubrimientos científicos, si se me niegan aspectos establecidos dentro de las creencias científicas más sólidas, con todo respeto tengo que decirles a los que así la agredan, que por favor sean consecuentes y entonces no usen sus logros: no hablen por teléfono, no vean televisión, no usen electricidad, no vistan ropa, no adquieran medicamentos, etc., porque todo esto es obtenido por las ciencias, por la actividad práctica técnica del hombre. Existe cierta incongruencia en negar los supuestos científicos y luego montar tan campantes en un automóvil. Aunque es posible aceptar la mano divina detrás de esos acontecimientos o en su interior. A mí personalmente me llama la concepción de Dios como la "cosa en sí", la unidad absoluta de todas las cosas en sí, inconocible, pero que es la fuente de cambio de todo el Universo. Y el Universo sería algo así como la respiración o renovación de Dios, un concepto ya expresado por los hindúes. En la FC usted puede sustituir el concepto de la cosa en sí por el de Dios y sigue dentro de la FC, porque la FC se define en su fundamento por el rechazo la especulación abstracta, su apego a los métodos y hallazgos de las ciencias, sobre el concepto de lo que es creencia, sobre el criterio de la verdad como acuerdo social de un grupo dado y sobre que la esencia humana radica en su capacidad de imaginar.

    En realidad, parodiando al marxismo, la FC puede dividir en concretas o abstractas las filosofías en dependencia de si dependen más de los sentidos y las percepciones, y por lo tanto, de los contenidos científicos, que del pensamiento abstracto, admitiendo un cierto terreno intermedio de Concretas-Abstractas o Abstractas-Concretas. La FC no es la más concreta de las filosofías, lugar ocupado por las filosofías paracientíficas como las de Hume, Comte, etc., y más bien se acerca al terreno de las Concretas-Abstractas como la de Feurbach. La Filosofía Marxista es una filosofía abstracta, es una filosofía especulativa que hereda el método especulativo de Hegel.


Copyright © Arnoldo Águila. Ésta es una versión anterior a la que aparece en el libro.
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